Asociación Cultural Amigos de la Dehesa

17 de junio de 2013

El Viaje de Aguas de Amaniel - Síntesis histórica

Cronología básica del Viaje de Aguas de Amaniel, con motivo de la presentación de una nueva publicación de la Asociación sobre esta infraestructura histórica de la Dehesa de la Villa.

La Asociación de Amigos de la Dehesa de la Villa se complace en presentar una nueva publicación con la que contribuir a divulgar una página más de la historia de la Dehesa y, de paso, rellenar un hueco en la bibliografía sobre Madrid y sus viajes de agua. La publicación se presentará el próximo viernes 21 de junio, con motivo de las Fiestas de la Dehesa de la Villa 2013. El autor es Pedro Martínez Santos, de quien ya hemos publicado aquí un primer artículo sobre El Viaje de Aguas de Amaniel y de quien nos sentimos orgullosos de contar con su colaboración.

Portada de la publicación El Viaje de Aguas de Amaniel
(Diseño del autor: Pedro Martínez Santos)

Aprovechamos para recordar a nuestros lectores que las publicaciones de los Amigos de la Dehesa carecen por completo de ánimo de lucro. Su precio es un donativo para cubrir el coste de edición así como del resto de actividades gratuitas que organizamos.

Y, para festejar la nueva publicación, nada más oportuno que una breve cronología sobre el Viaje que esperamos poder ir completando próximamente con artículos monográficos.

1603. El Secretario de la Junta de Obras y Bosques, Tomás de Angulo, afora y nivela los manantiales en las tierras de Amaniel (hoy Dehesa de la Villa). A los pocos meses es autorizado por el Duque de Lerma a comprarlas por cuenta de la Real Hacienda.


Extracto del vídeo explicativo que se exhibe en el Museo de los Caños del Peral donde se resume la historia del acueducto y del viaje de aguas de Amaniel y su relación con la Dehesa de la Villa. El vídeo nos fue cedido por Metro de Madrid para el artículo que publicamos en octubre 2011

1611. Primeras obras documentadas del viaje.

1613. El viaje ya está en servicio, aunque continúan las obras. El caudal asciende a ocho reales fontaneros en verano de ese año.

1614. Fecha de finalización de las obras originales.

1617. Fecha de finalización de las primeras ampliaciones.

1620. La Real Hacienda otorga carta de pago por las tierras de Amaniel. Los terrenos pasan a ser propiedad de la Corona.

1631. Las mercedes de agua otorgadas por el rey exceden el caudal del viaje.

1639. La fuente del Cura, en la calle de San Bernardo, comienza a recibir caudales de Amaniel. Su dotación se deriva de una permuta realizada por el Conde de Salazar a cambio de aguas del viaje de aguas municipal de la Castellana.

1640. Primera noticia del método de aforo de caudales. Consiste en un dibujo a escala real de un orificio de cuatro dedos de diámetro. Durante los veinte años posteriores abundan los expedientes de obras de reparación.

1656. En el plano de Madrid de Pedro de Teixeira aparece representada una de las arcas de agua del viaje de Amaniel: la que se situaba cerca de la Puerta de Fuencarral.

(Plano: P. Texeira, 1656; Biblioteca Digital CM)
 
1683. Problemas de suministro en Palacio debido a “la gran seca del tiempo”. Se realizan reformas menores en el viaje.

1694. Reconocimiento de la traza del maestro Juan de Pineda. Por desgracia, su descripción detallada –si es que alguna vez quedó reflejada en papel– no ha llegado hasta nuestros días.

1725. Primera representación gráfica del viaje de aguas de Amaniel, contenida en el plano de los viajes de agua de Madrid de Pedro de Ribera. La traza aparece apenas visible. Sólo abarca el tramo de aproximación al Real Alcázar.

1727. Publicadas las anotaciones de Juan Claudio Aznar de Polanco sobre la calidad de las aguas de diversos viajes de agua de Madrid, entre ellos el de Amaniel.

1734. Incendio en el Real Alcázar. La reconstrucción del mismo lleva consigo importantes reformas en el viaje de aguas de Amaniel, que se realizan en el curso de las décadas posteriores.

1746. Descripción de la traza realizada por Saqueti en conjunción con Domingo García, Juan Ruiz de Medrano y Benito Pardo. El estado del viaje en la práctica totalidad de su zona de cabecera era lamentable.

1750. Juan Bautista Saqueti lleva a cabo importantes modificaciones en los tramos de cabecera y aproximación a la Villa, estableciendo un trazado más rectilíneo que el original. Este itinerario es el representado en la práctica totalidad de los mapas del Archivo General de Palacio. Descripción de la traza Domingo García.

1752. Relación de las mercedes de agua elaborada por la Secretaria de la Junta de Obras y Bosques para los años 1749, 1750, 1751, 1752. Sólo menciona dos fuentes públicas: la del Cura y la de Matalobos.

1769. El plano de Madrid de Espinosa de los Monteros refleja la localización de las citadas fuentes.

(Plano: A. Espinosa de los Monteros, 1769; Biblioteca Virtual del
Patrimonio Bibliográfico)
 
1780. Relación de las obras a realizar en el viaje y descripción de la traza firmada por Francisco de Sabatini.

1793. Fuerte sequía. Por orden de Sabatini se realiza un inventario de mercedes y caudales a cargo de Severo Andrés García.

1795. Reformas a cargo de Francisco de Sabatini.

1816. Nueva relación de mercedes y caudales a cargo de Severo Andrés García.

1821. El cirujano Manuel Hurtado de Mendoza publica su metodología para el análisis de aguas, ilustrándola con los resultados obtenidos a partir de las aguas de la fuente de Matalobos, del viaje de Amaniel.

1825. Fecha aproximada de comienzo de la construcción del segundo ramal de cabecera, destinado a captar las aguas del entorno del Cerro de los Pinos.

1827. Nueva relación de mercedes y caudales a cargo de Ysidro Velázquez.

1828. Fuerte sequía. Por motivos relacionados con una presunta sisa de aguas por parte del personal de cocinas de Palacio, se encarga al arquitecto Tiburcio Pérez un nuevo reconocimiento del estado del viaje.

1839. Obras de reforma en el ramal del Cerro de los Pinos.

1843. Obras del nuevo ramal de Cantarranas, en la Ciudad Universitaria.

1847. Según el diccionario de Pascual Madoz (1847), el viaje de Amaniel consta de tres fuentes públicas: fuente de Matalobos, fuente del Cura y fuente de la Plazuela de la Armería. Este autor dice además que la fuente del Cura fue sustituida por el caño de vecindad de la Cruz Verde y la fuente de aguadores de Mostenses (presumiblemente, este hecho guardaba relación con los frecuentes incidentes entre vecinos y aguadores, de los que hay noticias en el Archivo General de Palacio desde
1797). Existe aparente contradicción con un documento palaciego firmado por Juan de Villaronte dos años después, en el que indica que dicha fuente mantenía entonces una asignación de cuatro reales fontaneros.

1848. Narciso Pascual y Colomer, arquitecto de Palacio, unifica el método de aforo de caudales para las distintas arcas del viaje, definiendo la carga, diámetro y caudal correspondiente a cada orificio de los marcos de medida. Indica además que es muy conveniente que se realicen medidas periódicas.

1850. Alrededor de esta fecha se elabora el primer y único plano completo de la traza del viaje que se conserva en el Archivo de Palacio. Se trata de un boceto cuya superposición al viario actual parece contener algunos ligeros problemas de orientación en la representación de los ramales de cabecera. Por lo demás, es de factura bastante exacta y se corresponde con los vestigios materiales del viaje.

1858. Llegada a Madrid de los caudales del río Lozoya a través del Canal de Isabel II: principio del fin de los viajes de agua.

Aunque esta imagen del Acueducto de Amaniel seguramente es conocida por casi todos, quizá algunos no habrán reparado en el objeto que indica la flecha (añadido nuestro).
(Foto: C. Clifford, 1856; Biblioteca Digital Hispánica)

Ampliación del objeto indicado por la flecha en la fotografía anterior. Muy cerca del camino, lo que sería hoy en día la C/ Dr. Federico Rubio, podemos divisar uno de los capirotes del viaje de agua de Amaniel.
En la fotografía de Clifford, se juntan pues dos de los elementos más emblemáticos del abastecimiento de agua en Madrid: un capirote de los viajes de agua y uno de los acueductos de la primera traída de aguas del Canal de Isabel II. Por fortuna, aún podemos seguir viéndolos en la Dehesa y sus inmediaciones.
 
1867. Informe de Félix María Gómez sobre la calidad de las aguas de diversos viajes de agua de Madrid, entre ellos el de Amaniel. La calidad de las aguas se expresa en términos de su dureza y de su graduación hidrotimétrica. Los datos son publicados en la revista Ciudad Lineal en 1911.

1869. Tras la revolución de 1868, la Corona pierde parte de su patrimonio. Se le reconoce el derecho a conservar sus viajes de agua, incluido el de Amaniel.

1880. La expansión de Madrid por el norte ha llegado a las tierras de Chamartín y Fuencarral. Durante los siguientes cuarenta años se registrarán numerosas peticiones de particulares para la apertura de pozos de aguas claras (agua potable) en las inmediaciones del viaje. Abundan los expedientes de retirada o rebajamiento de capirotes, puesto que estos estorban el paso de personas y carruajes en las nuevas calles de la zona. También existen algunos expedientes de este tipo en el distrito de Chamberí.

1885. El Ayuntamiento solicita a Palacio que aumente en un caño la dotación del Caño de Vecindad de la Cruz Verde, debido a la enorme afluencia de vecinos. La petición es denegada por el escaso caudal que en ese momento lleva el viaje. Se sugiere al Ayuntamiento que trate de obtener en su lugar caudales del acueducto del Lozoya.

1902. El plano de Enrique Repullés, representa los tramos del viaje que aún están en funcionamiento. El autor trabaja sobre una copia del plano de mediados del siglo XIX.

1903. Documento firmado por el intendente José Güemes en el que sólo cita el Caño de la Cruz Verde como fuente pública asociada al viaje. Las del Cura, Matalobos y la Armería, por tanto, debieron desaparecer en la segunda mitad del siglo XIX.

1905. Primeras menciones a la fuente del Caño Gordo de Moncloa. De acuerdo con los legajos, estaba situada en un parque de la calle Joaquín María López y ocasionalmente recibía caudales sobrantes del viaje.

(Foto: Hauser y Menet, 1930; Memoria de Madrid)
 
1906. Demolición de tres capirotes por la construcción del Asilo de la Paloma, en las inmediaciones de la Dehesa de la Villa.

La construcción del Asilo de La Paloma no acabó con todos los capirotes que había en el solar. Como podemos apreciar en esta imagen, unos niños juegan en el patio justo delante de uno de ellos. Son los hijos del Capitán Sánchez, famoso por un triste crimen, que fueron recogidos en el Asilo; pero esa será otra historia.
(Foto: Vilaseca; Mundo Gráfico, 1913; Hemeroteca BNE)

1910. Profundas reformas de la traza a cargo del ingeniero Andrés Ripollés, abarcando todo el tramo del viaje que va desde Palacio hasta la fuente del Caño Gordo de la Dehesa de la Villa. Durante las mismas se eliminaron múltiples focos de contaminación.

1911. El plano de Andrés Ripollés, calco del de Repullés, muestra los tramos del viaje que aún están en funcionamiento.

1923. Croquis del arca de Amaniel de Juan de Moya. Aparentemente, su elaboración está relacionada con la contaminación de las aguas de la misma.

1929. Una de las dos fuentes del viaje que responden a la denominación de Caño Gordo –la de la calle Joaquín María López– da lugar a fiebres tifoideas. Aparentemente, estas guardan relación con filtraciones de edificios adyacentes y no con la calidad de las aguas que lleva la galería principal.

1935. Últimas referencias manuscritas indicando que el viaje permanecía activo. Hacen referencia a la construcción de la actual Gran Vía, para la que se solicitó derruir parte del viaje de Amaniel. La petición fue denegada en base a la necesidad de preservar el viaje para el suministro de agua a Palacio.

1954. Se termina el plano de José Bernardo Granda, última representación original del itinerario del viaje. Forma parte de los trabajos relacionados con la cesión de sus galerías a la red municipal.

1992. Comienzan las campañas arqueológicas en la Plaza de Oriente, encontrándose durante las mismas algunos restos relacionados con el viaje de Amaniel.

2005. Se encuentran vestigios del arca de Amaniel durante las excavaciones de la calle Juan XXIII. Estos quedan integrados en un pequeño parque urbano.

Imagen de una de las galerías del Arca de Amaniel en el mismo momento de quedar al descubierto por una de las máquinas que trabajaban en el Paseo de Juan XXIII. Afortunadamente, se consiguió detener la excavación y evitar su destrozo.
(Foto: A. Ferrero, 2005)

2011. Inaugurado el Museo de los Caños del Peral, donde se exhibe un sector de acueducto que pudo pertenecer al viaje de aguas de Amaniel.

2013. Se publica el primer estudio monográfico de la historia sobre el viaje de aguas de Amaniel.

12 de junio de 2013

9 - Pito Real - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Pito real (Picus viridis).
Pepe y Gonzalo Monedero


(Foto: J. Monedero, 2005)
Es el más común de nuestros pájaros carpinteros y está presente durante todo el año en la Dehesa de la Villa. Se le puede observar con bastante frecuencia subiendo por los troncos de los árboles a saltos impulsándose con las fuertes patas y apoyándose en la cola, o verlo en el suelo removiendo los hormigueros para capturar hormigas de las que se alimenta.
También para detectarle, además de fijarse en su tamaño y plumaje, es característico su vuelo ondulante, donde alterna periodos en los que bate las alas y otros en las que las pliega, y su inconfundible canto. En la Península Ibérica se encuentra la subespecie sharpei.

Ave inconfundible de tamaño grande y robusto, comparativamente algo más grande que un mirlo (Turdus merula). Presenta un plumaje en el que dominan las tonalidades verdosas, siendo más intensas en el dorso, y algo grisáceas en las partes ventrales, con obispillo de color amarillento. Presenta un llamativo color rojo en el píleo. Los machos presentan una bigotera roja, mientras que en las hembras es de color negro. Los jóvenes son muy perecidos a los adultos, de color general más parduzco y plumaje moteado, presentando ya una difusa bigotera de color rojo o negro según el sexo.

En esta imagen puede observarse un macho y una hembra con sus diferentes bigoteras.
(Foto: J. Monedero, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)
 
El canto de estas aves es muy característico, y se podría comparar a una especie de relincho muy sonoro, que emiten tanto machos como hembras. No es habitual, como ocurre en otras especies de pájaros carpinteros, el uso del tamborileo o golpeteo repetitivo en la madera para comunicarse.

Como otros pájaros carpinteros, presenta diversas adaptaciones para poder explotar de manera más eficiente el medio en el que viven: poseen unas patas con dos dedos opuestos con uñas fuertes y curvadas que le permiten una mayor sujeción a los troncos; sus plumas de la cola son más rígidas y resistentes a la fractura, siendo sus extremos cuneiformes para apoyarse mejor cuando suben por los troncos; tienen una lengua de gran longitud con el extremo acabado en pequeños ganchitos a modo de anzuelos ,que guardan en una cavidad en el cráneo denominada estuche óseo, para acceder a las galerías y hormigueros donde se encuentran los insectos de los que se alimentan; por último, también presentan un cráneo más engrosado para amortiguar los efectos de los fuertes golpes que reciben, cuando perforan la madera.

(Foto: Joaquín Revilla, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)

Consume principalmente larvas y adultos de hormigas, que extrae de los hormigueros y la corteza de los árboles. También se alimenta de otros insectos que se refugian en la madera utilizando su larga y pegajosa lengua, de gran movilidad, capaz de capturar larvas ocultas en galerías en la madera de hasta 10 cm de profundidad. En ocasiones puede consumir bayas y frutos.

Su periodo reproductor puede comenzar ya a finales de Marzo. Perfora un nido profundo en especies de árboles de madera blanda, o también utiliza árboles secos con madera podrida. La construcción del nido la realizan ambos sexos, mayoritariamente el macho, y puede durar entre15 y 30 días. Sobre el mes de Mayo la hembra deposita los huevos en el nido que serán incubados por la pareja.

(Foto: Joaquín Revilla, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)

En cuanto a su hábitat es una especie poco exigente, ocupando gran variedad de ecosistemas, desde medios forestales o parcialmente arbolados, hasta en parques y jardines donde es bastante habitual. No obstante, tiene preferencia por bosques caducifolios poco densos, campiñas arboladas, y muy especialmente bosques de ribera, siendo poco frecuente a partir de los 1.200 metros de altitud.

Se dice de esta especie que en ocasiones se tumba sobre los hormigueros, para que las hormigas en su acción defensiva le lancen al cuerpo chorros de ácido fórmico, que actuarán como un insecticida o repelente natural, librándole de muchos parásitos escondidos entre el plumaje. Debido a su característico canto, en algunas zonas de España se le conoce popularmente como relinchón, picorrelincho, picorrelinchón, y otros nombres onomatopéyicos.

Vídeo realizado a mediados de mayo-2013 por personal de mantenimiento de la Dehesa en el que puede apreciarse un Pito real en su nido. Aunque la calidad de imagen no es muy buena, nos ha parecido oportuno publicarlo como testimonio vivo de que estamos en plena época de incubación. Sirva también para resaltar la importancia de mantener los troncos de árboles viejos, secos y troncos huecos para preservar la biodiversidad de los espacios naturales.

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

5 de junio de 2013

III Testing fotográfico Dehesa de la Villa

Reportaje sobre la tercera jornada de testing fotográfico celebrada en la Dehesa de la Villa, 12-mayo-2013.

Por tercer año consecutivo, la Asociación ha organizado, con la colaboración del CIEA y Biodiversidad Virtual, una jornada de testing fotográfico por la Dehesa de la Villa.

Un testing fotográfico consiste en que los participantes fotografíen todas las especies que puedan de una zona natural. Después, se visualizan in situ las fotografías y, con la ayuda de expertos, se intenta reconocer el mayor número de especies posibles. No siempre es posible encontrar especies raras pero, a veces, como comentábamos hace poco al hablar de la mariposa del almez, salta la sorpresa y se encuentra un ejemplar que hacía mucho tiempo que no se había visto en la zona.

El testing no acaba ahí, y posteriormente las fotografías se suben al proyecto Biodiversidad Virtual donde se completa la identificación y se aportan datos para el conocimiento de la zona fotografiada (Instrucciones para registrarse y subir fotografías a Biodiversidad Virtual).

Para esta jornada, contamos con un día primaveral. Los asistentes fueron muy puntuales a la cita y se dividieron en dos grupos: uno, camino del Cerro de los Locos y el vivero del Populeto, guiado por Gonzalo Monedero -colaborador habitual de nuestro blog con su serie sobre las aves de la Dehesa-; y el otro, hacia la Fuente de la Tomasa y el cedral, animado por Adolfo Ferrero, vicepresidente de la Asociación, quien les explicaba cosas de la historia de la Dehesa a lo largo del recorrido.
 
Imágenes de las praderas camino del Cedral y en los alrededores de la Fuente de la Tomasa.
(Fotos: Sagrario de Anta; 2013)

Este año, en comparación con los anteriores, se vieron menos especies de fauna y flora, posiblemente debido a la climatología de este año, al haberse retrasado la primavera (por ejemplo, apenas se vieron mariposas, muy pocos insectos...). Aun así, durante casi dos horas los participantes se esforzaron por obtener las fotos más variadas de cuanto iban encontrando. El tiempo se les quedaba corto para fotografiar todo lo que iban encontrando.

Algunas de las especies fotografiadas por los participantes.
(Fotos: Sagrario de Anta; 2013)

De regreso al CIEA, comenzó la visualización de las fotos. Contamos con las explicaciones de Pepe Monedero, colaborador de nuestro blog y experto en aves; de Jesús Dorda, responsable de las exposiciones del Mueso de Ciencias Naturales; de Teresa Ajenjo y Juan Carlos Campos, de Biodiversidad Virtual; y también tuvimos la participación de otros asistentes estudiantes de Biológicas.

Los participantes durante la visualización y reconocimiento de las especies fotografiadas.
(Fotos: Sagrario de Anta; 2013)

Según se visionaban las fotos se escuchaban comentarios: "es un cardo mariano", "son flores masculinas de un pino piñonero", "es una abeja común", "es un planta de la familia de las margaritas, flores compuestas de muchas flores", "flor de la jara pringosa de la que se extrae aceite", "es un grupo de pulgones pastoreados por hormigas pastoras", "cebadilla de ratón", "agalla de encina", "malva silvestre, utilizada como planta medicinal", "araña mimetizada en una corteza", etc.

Pero no todo iban a ser especies naturales y para nuestra sorpresa, Josetas -nuestro colaborador experto en setas-, nos enseñó un plomo redondo, munición de arcabuz, que acababa de encontrar en la Dehesa. Se comentó que posiblemente sería un resto de la ocupación del ejército durante el periodo en que la Dehesa se utilizó como campo de maniobras militares allá entre 1862-1890. Próximamente pondremos alguna fotografía.

Para finalizar insistiremos en la importancia de subir las fotos a Biodiversidad Virtual para ir construyendo la base de datos de BV y catalogar la biodiversidad de los espacios naturales.

A todos los que participaron, muchas gracias por su asistencia y el interés mostrado durante toda la jornada. A los que no pudieron venir, les esperamos el año que viene.