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19 - Gorrión común - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

30 de septiembre de 2016

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Gorrión común (Passer domesticus).
Pepe y Gonzalo Monedero

El gorrión común, reconocido como ave del año 2016 por la Sociedad Española de Ornitología (Seo Birdlife), es una de las especies de gorrión que se pueden observar durante todo el año en la Dehesa de la Villa.

A pesar de ser una especie muy abundante, sedentaria y muy extendida por todo el planeta, en la actualidad, sus poblaciones se encuentran en retroceso e incluso en algunas zonas de Europa, como Reino Unido, sus poblaciones han descendido significativamente, estimándose una pérdida de 5 millones de parejas reproductoras durante las últimas tres décadas. En España, las poblaciones se han reducido aproximadamente un 11% de media desde 1998, siendo más notable en las poblaciones de la mitad norte peninsular. Existen diversos factores que intentan explicar las causas de su descenso poblacional, siendo entre otros: la intensificación agraria, el aumento del uso de pesticidas en zonas cercanas a los núcleos urbanos rurales, eliminación de puntos de nidificación, éxodo rural o la contaminación.

Habitual en parques, fuentes o terrazas de grandes urbes, el gorrión común, de carácter confiado, convive con el ser humano desde hace siglos y gracias a ello se ha extendido a lugares donde no existía de forma natural. Diversos estudios destacan los beneficios de su presencia en nuestras sociedades: ayudan a controlar plagas, dispersan semillas y son un excelente indicador de nuestra calidad ambiental.

De tamaño pequeño pero robusto, posee un pico fuerte y un plumaje dominado por tonos pardos en la zona dorsal y grisáceo en el pecho y vientre. Los machos presentan el píleo de color gris, un pico negro y un babero oscuro, siendo más extenso en la época reproductiva, mientras que las hembras tienen el píleo marrón, presentan una línea clara tras el ojo, no tienen babero y el color del pico es gris. Los jóvenes son iguales que las hembras en apariencia y hasta que no alcanzan el plumaje de adulto, no se pueden diferencia entre hembras y machos.

Gorrión macho.
(Foto: J. Monedero, 2015)

Gorrión hembra.
(Foto: J. Monedero, 2015)

Poco exigente en cuanto a la alimentación se refiere, es prácticamente omnívoro, alimentándose de todo topo de semillas, frutas, bayas, insectos y desperdicios de comida en zonas urbanas. Es un ave muy versátil que adopta estrategias diversas para conseguir alimento, se los puede ver cazando insectos en el aire como hacen otras especies insectívoras, buscando comida en las grietas de la corteza de los árboles como hacen algunas especies de picos, o aprovechando los restos de comida que dejan los humanos, son algunos ejemplos de la capacidad de esta especie para adaptarse al entorno.

Su periodo reproductor se encuentra comprendido entre los meses de abril y agosto, aunque en ocasiones es común que comience antes, sobre todo en años con inviernos de temperaturas más suaves. El nido, elaborado con hierbas, paja, finas ramitas, plumas, pelo, material textil e incluso plástico, consiste en una descuidada y cerrada estructura dispuesta en huecos o grietas de edificaciones, techados, farolas, etc., y en ocasiones en el interior de nidos de rapaces o cigüeñas. Ambos sexos se encargan de la incubación de los huevos y cada pareja suele realizar de dos a tres puestas anuales.

Habita en todo tipo de ambientes humanizados, aunque prefiere zonas rurales o urbanas próximas a terrenos agrícolas y áreas abiertas. Es un ave que tradicionalmente ha estado ligada a los asentamientos humanos, ya sea en zonas rurales o en grandes ciudades, siendo una de las aves que mejor se adaptó a la presencia humana, y ha sabido aprovechar las ventajas que le proporcionan los medios humanizados.

Debido a esta cercanía con el ser humano y a que se le puede ver prácticamente en cualquier asentamiento humano, existen multitud de cuentos, dichos, refranes, adivinanzas, etc. relacionados con esta especie. Entre los nombres que se dan al gorrión en algunas zonas de España están: gurriato, gurripato, pardal. En alguna zonas el decirle a alguien “eres un gorrión“, alude a que es una persona pícara, similar a que es un pillín. Algunos dichos y refranes:
- "No por miedo a los gorriones hay que dejar de sembrar cañamones"
- "Todos los pájaros comen trigo y la culpa para el gorrión"
- "Dos gorriones en una espiga hacen mala miga"
...

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

18 - Paloma torcaz - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

21 de junio de 2015

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Paloma torcaz (Columba palumbus).
Pepe y Gonzalo Monedero

La torcaz es un tipo de paloma muy común en la Dehesa de la Villa que puede observarse durante todo el año con gran facilidad. No obstante, y a pesar de ser un ave sedentaria en España, sus poblaciones se ven incrementadas durante el invierno por la llegada de individuos procedentes del centro y norte de Europa que utilizan la Península Ibérica como área de invernada.

Destaca su característico canto, grave y potente, denominado arrullo que emite con gran frecuencia, sobre todo, durante la época reproductiva. Presenta un vuelo potente y rápido, con fuertes batidos de sus alas. Además, fuera de la época reproductiva, suele formar grandes bandos y dormideros en las copas de los árboles. En la Dehesa y parques cercanos, sobre todo en invierno, se pueden observar dormideros de estas aves en árboles grandes.

Ave de tamaño robusto, presenta un cuerpo de color grisáceo con el pecho de color rosado y prominente, y cabeza proporcionalmente pequeña. Destacan sus manchas blancas en el cuello y en las alas, las cuales son fácilmente reconocibles. No presenta dimorfismo sexual y los jóvenes se distinguen de los adultos por carecer de la mancha blanca en el cuello. Se distingue fácilmente de otras especies de palomas.

(Foto: J. Monedero; tomada en la Dehesa de la Villa, 2011).

Su dieta está basada fundamentalmente en el consumo de semillas (bellotas, sámaras, etc.), hojas y plantas cultivadas. En las dehesas españolas pasan el invierno en gran cantidad, y es una de las aves frecuentes que se pueden observar comiendo las nutrientes bellotas. A menudo, es muy habitual verla comiéndose las yemas y brotes de los árboles, los cuales son muchos más jugosos y tiernos para ella. En la Dehesa de la Villa se las ve con frecuencia encaramadas a los almendros y otros árboles de hoja caduca, comiendo las hojas nuevas que están saliendo, las flores, etc., y también es frecuente verlas en bandos pastar en las zonas de césped y pastizal.

(Foto: J. Monedero, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)

El periodo reproductivo comienza en el mes de marzo y puede alargarse hasta septiembre, realizando hasta dos puestas anuales. Nidifica en árboles y arbustos y el nido, consiste en una sencilla estructura formada por ramas, tapizada con hierbas y hojas, donde ambos progenitores se encargan de la incubación de los huevos. Como otras palomas, los pollos son alimentados mediante una secreción del buche de los adultos durante los dos o tres primeros días de vida. Los nidos no son muy estables, y cuando los pollos están ya bastantes desarrollados, algunas veces se caen del nido, y pueden observarse pichones en el suelo que todavía no pueden volar, y que son presas fáciles de los depredadores.

Ocupa una gran variedad de hábitats, teniendo preferencia por los bosques frondosos, y en menor medida, por bosques de coníferas, matorrales y cultivos con arbolado disperso. Es muy habitual en parques y zonas ajardinadas de núcleos urbanos.

En algunas zonas de España se llama paloma zorrera a la que ha nacido en el lugar, para diferenciarla de las que han llegado de otras zonas en migración.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

17 - Herrerillo capuchino - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

19 de marzo de 2015

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus).
Pepe y Gonzalo Monedero

El herrerillo capuchino, incluido en la familia de los páridos, puede ser observado durante todo el año en la Dehesa de la Villa. A pesar de ser un ave sedentaria y que soporta con gran fortaleza las inclemencias meteorológicas del invierno, su avistamiento resulta más sencillo durante los meses invernales debido a que sus poblaciones pueden verse incrementadas por la llegada de congéneres procedentes de regiones más septentrionales.

En la Península Ibérica encontramos dos subespecies: mitratus, presente en centro y norte de Europa y centro peninsular; y weigoldi, más pequeña y oscura, presente en el suroeste peninsular. Por tanto, la subespecie habitual en la Dehesa es la mitratus.

Inquieto y curioso, explora sin descanso todo tipo de superficies, principalmente la corteza, las hojas y las ramas de árboles, en busca de alimento. Además, durante los meses de otoño e invierno, suele agruparse frecuentemente con otros páridos, mosquiteros y reyezuelos que en conjunto forman bandos mixtos bastante bulliciosos.

En cuanto a sus características morfológicas, este pequeño pajarillo presenta una cresta larga y apuntada de color blanco y negra, que le hacen inconfundible, que puede elevar y bajar a voluntad según su estado de ánimo. La cabeza, con un pulcro dibujo blanco y negro, presenta una notable corbata o babero negro que se prolonga a modo de collar. Por el contrario, el dorso, las alas y la cola son de color pardo oscuro que contrasta con los flancos, pecho y vientre, de tono ocre y blanquecino. No presenta dimorfismo sexual. Los jóvenes antes de la muda otoñal, difieren de los adultos por tener la cresta más corta con plumas pardo-grisáceas, y la marca de color negro del mentón y garganta teñida de parduzco.

(Foto: G. Monedero, 2015)

A lo largo del año, se alimenta tanto de semillas como de invertebrados, principalmente arañas e insectos, siendo éstos últimos una parte fundamental en su dieta. Al igual que el carbonero garrapinos (Periparus ater), almacena semillas e insectos en lugares escondidos a modo de despensas para afrontar las inclemencias meteorológicas, sobre todo del invierno.

El periodo reproductivo comienza desde finales de marzo y se prolonga hasta finales de mayo, principios de junio. En la Península Ibérica suelen tener dos puestas a diferencia del resto de Europa, donde sólo crían una vez al año. El nido, elaborado por ambos sexos y tapizado con musgo, telarañas, pelo, plumas y lana, se ubica principalmente en huecos naturales de troncos y tocones. Suelen ocupar con facilidad las cajas-nido artificiales, y esto parece ser que ha favorecido su expansión en algunas zonas de la Península Ibérica donde no hay abundancia de huecos para que nidifique.

Al igual que la mayoría de los páridos, prefiere los bosques de coníferas, ya sean naturales o plantados, como hábitat principal. No obstante, también abunda en otro tipo de bosques perennes, como encinares y alcornocales, y caducifolios, observándose con relativa facilidad en áreas ajardinadas.

Herrerillo capuchino en la Dehesa de la Villa
(Foto: G. Monedero, 2015)

Al ser una especie bastante confiada no es difícil observarla, aunque no es tan abundante en la Dehesa de la Villa como otros páridos. Como son muy inquietos y se están moviendo constantemente en busca de alimento, hay que tener paciencia y buen tino para ir siguiéndola con los prismáticos. Es una especie nidificante en la Dehesa donde hay citas de cría.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

16 - Carbonero garrapinos - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

6 de enero de 2015

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Carbonero garrapinos(Periparus ater).
Pepe y Gonzalo Monedero

El carbonero garrapinos es un ave perteneciente a la familia de los páridos frecuente durante todo el año en la Dehesa de la Villa. No obstante y aunque es una especie sedentaria, su avistamiento puede resultar más sencillo durante los meses correspondientes al otoño e invierno, momento en el cual sus poblaciones se pueden ver incrementadas por la llegada de individuos procedentes de regiones más septentrionales. En la Península Ibérica podemos encontrar dos subespecies: ater, generalizada en Europa y presente en los Pirineos, y vierae, localizada en el resto del territorio.

Ave de carácter inquieto, se muestra muy activo y explora con gran dedicación las ramas, ramitas, hojas, piñas,… en busca de alimento, llegando a realizar movimientos acrobáticos como quedarse colgado boca abajo. Además, fuera de la época reproductora se mueve en pequeños grupos que en numerosas ocasiones están integrados por otras especies, como reyezuelos, mosquiteros u otros páridos.

Ejemplar de Carbonero garrapinos tomando un baño en una de las
fuentes de la Dehesa para desparasitarse y acicalarse el plumaje.
(Foto: G. Monedero, 2014)

Atendiendo a su morfología, es un pájaro de pequeño tamaño con un plumaje de colores apagados. El dorso y las alas son de un color grisáceo con un leve tono oliváceo, mientras que el pecho y el vientre están teñidos de un ligero marrón rojizo. En la cabeza de color negro, destaca el contraste con la característica mancha blanca en la nuca y las mejillas también blancas. No presenta dimorfismo sexual.

Se alimenta de arañas y otros insectos adultos y sus correspondientes larvas. En invierno, complementa su dieta con la ingesta de piñones. Además, suele preparar pequeñas despensas temporales en lugares escondidos que le permiten hacer frente a las condiciones climáticas más adversas, por ejemplo una nevada, sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.

Su periodo reproductivo comienza a finales de febrero o principios de marzo aunque, los adultos se emparejan ya desde los meses invernales, generalmente enero y febrero, y pueden llegar a criar dos veces al año. El nido, construido por ambos sexos, consta de una gruesa capa de musgo entremezclado con telas de araña que tapiza con plumas, pelo de animal y partes pelosas de plantas. Esta especie suele instalar el nido en todo tipo de oquedades, ya sean naturales o artificiales, como en troncos o en los agujeros de muros. En la Dehesa de la Villa se ha observado algún nido en agujeros de tapias y troncos de árboles, y este año han criado en una caja nido instalada a la entrada del CIEA de la Dehesa, que estaba colgada en el techo.

Su principal hábitat son los pinares aunque de manera secundaria, ocupa bosques de roble, hayas, encinas o abedules. También se instala en parques urbanos de cierta extensión que contengan coníferas, como es el caso de la Dehesa de la Villa.

Carbonero garrapinos posado en una rama en la Dehesa de la Villa.
(Foto: G. Monedero, 2014)

Por último, destacar que los lugares en donde está presente el carbonero no existen plagas de insectos debido al eficaz control que ejercen sobres ellas (pulgones, escarabajos, larvas de polillas, etc.).


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

15 - Mirlo común - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

25 de septiembre de 2014

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Mirlo común (Turdus merula).
Pepe y Gonzalo Monedero

El mirlo común es un ave que puede ser observada con gran asiduidad durante todo el año en la Dehesa de la Villa. Durante los meses más fríos pueden llegar individuos invernantes procedentes del centro y norte de Europa. En la Península Ibérica es un ave generalmente sedentaria que, en ocasiones, puede realizar algún desplazamiento local o regional.

De mediano tamaño y con tonos uniformes y oscuros, presenta un aspecto muy característico. El macho de color negro, presenta un pico y un anillo ocular amarillo- anaranjado, mientras que la hembra es marrón oscura, con un pico amarillento o parduzco. El juvenil tiene un aspecto parecido a la hembra pero presenta pequeñas motas blancas distribuidas por la zona ventral y dorsal principalmente. Para los que se inician en la observación de aves, tener cuidado para no confundirlo con el estornino negro (Sturnus unicolor) o pinto (Sturnus vulgaris).

Mirlo macho con su característico plumaje en la Dehesa de la Villa.
(Foto: G. Monedero, 2014)

Atendiendo a su comportamiento, se caracteriza por ser una de las aves que más pronto comienza a cantar, a veces desde finales del invierno, pudiéndoselo escuchar con claridad durante las frías madrugadas de mediados o finales de febrero. Además, suele desplazarse a saltos cuando se encuentra en el suelo, y mostrar una pose erguida cuando se para.

Se alimenta principalmente de insectos y lombrices así como de frutos variados, generalmente en otoño e invierno. Es muy común observarlo en parques y jardines excavando y levantando la hojarasca del suelo con su pico, en busca de lombrices. Al comer diversos tipos de frutos y defecar las semillas, ayuda a que muchas de las semillas germinen con facilidad.

En cuanto a su hábitat, es un ave bastante generalista y ocupa un amplio abanico de ambientes, desde zonas forestales, agrícolas, matorrales, parques y jardines,…etc., escaseando en los sectores más secos. Ave ligada a zonas naturales con sotobosque, que ha experimentado un aumento de sus poblaciones en zonas urbanas con parques y jardines, como resultado de su adaptación a estas zonas.

El periodo reproductivo abarca los meses comprendidos entre marzo y julio, con posibilidad de realizar hasta tres puestas anuales. El nido, construido por ambos sexos, consiste en un cuenco de hierbas y hojas, tapizado con barro y musgo, siendo los enclaves de nidificación más habituales las ramas de árboles y arbustos.

El mirlo común es un ave popular, pues es fácil de observar en zonas urbanas con parques y jardines, en donde los ejemplares de estas zonas están más acostumbrados al paso de personas, vehículos y al bullicio de la ciudad, y son menos esquivos que los de las poblaciones de bosques. Es frecuente verle posado en árboles, antenas, tejados…, cantando con su potente y melodioso canto muy característico.

Esto ha hecho que sea protagonista de dichos, poesías y canciones populares. En algunas zonas de Andalucía la llaman chivata, por alertar con su voz de alarma cuando se encuentra cerca algún animal o persona, miruello en Cantabria, merla, mirla, mirra, etc. También se le llama rata o ratón de jardín, por su forma de correr agazapado en el suelo con la cola en posición horizontal. La palabra tordo es el nombre común que se da a diversas aves del género Turdus (familia Turdidae), al que pertenece el mirlo común, como por ejemplo el zorzal común (Turdus philomelos), y el zorzal charlo (Turdus viscivorus). En Castilla es frecuente utilizar también la palabra tordo como nombre común, para designar al estornino negro (Sturnus unicolor).

Existen algunos dichos como “encontrar un mirlo blanco” cuando se encuentra algo fuera de lo normal por su rareza o exclusividad. “Ser más raro que un mirlo blanco“, hace alusión a una persona con un comportamiento poco habitual, o cosa que no es común por su rareza o exclusividad. “Cagarse como los mirlos “, y otros que hay repartidos por muchas zonas de España.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

14 - Verdecillo - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

1 de mayo de 2014

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Verdecillo (Serinus serinus).
Pepe y Gonzalo Monedero

El verdecillo es un ave de pequeño tamaño que puede ser observada durante todo el año en la Dehesa de la Villa, siendo más abundante y fácil de observar en los meses de primavera y verano durante la época reproductiva.

A pesar de ser un ave residente, suele hacer migraciones parciales. A partir de septiembre, las poblaciones ibéricas se desplazan al sur de la Península Ibérica o norte de África y, desde finales de verano, las poblaciones del centro y norte de Europa ocupan las zonas abandonadas por las poblaciones mediterráneas residentes.

Es un ave algo más pequeña que un gorrión (Passer sp.), con un pico ancho pero corto, siendo el fringílido de menor tamaño entre las especies ibéricas. Tanto el macho como la hembra presentan el pecho y el vientre de color amarillento blancuzco, con pequeñas listas verticales, y un característico obispillo de color verde amarillento. No obstante los machos, sobre todo en primavera, presentan la frente, la garganta y el pecho de un color amarillo intenso y, la hembra suele tener tonalidades más grisáceas y apagadas.

(Foto: J. Monedero, 2009)

En la Dehesa, ya desde finales de febrero y durante toda la primavera, pueden ser observados de forma más frecuente cuando empieza el periodo de celo, por su vuelo que en ocasiones se asemeja al de una mariposa, y su característico canto chirriante que realiza tanto en vuelo como desde lugares muy visibles. En invierno es fácil observarlos formando bandos mixtos con otros fringílidos como verderones (Carduelis chloris), jilgueros (Carduelis carduelis) o pardillos (Carduelis cannabina).

Al ser un ave granívora, se alimenta principalmente de semillas que complementa con la ingesta de insectos y algunos frutos carnosos.

La época reproductiva abarca los meses de marzo a julio, y puede llegar a tener hasta tres puestas al año, siendo un ave muy prolífica. La construcción del nido es llevada a cabo únicamente por la hembra, la cual emplea para su elaboración musgos, líquenes y finas hierbas, tapizando su interior con pelos y plumas. La alimentación de las crías es realizada por ambos progenitores.

Actualmente, es una especie que se encuentra en una clara expansión debido a su alta tasa de reproducción, su variada alimentación y su exitosa adaptación a diversos hábitats. Debido a su gran adaptación a diversos entornos, se le puede ver en bosques, parques y jardines, huertas y cultivos, principalmente de secano.

Se le conoce en algunas zonas de España con diversos nombres onomatopéyicos como chirri-chirri, chafarín, serín, chirricha, etc. En algunas zonas de Andalucía, se dice que el canto del verdecillo se asemeja al sonido del aceite cuando se está friendo algo.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

13 - Colirrojo tizón - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

2 de marzo de 2014

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).
Pepe y Gonzalo Monedero

El colirrojo tizón es un ave que está ligada a la Dehesa de la Villa principalmente en los meses invernales, durante los cuales encuentra unas condiciones ambientales más favorables que las que imperan en sus áreas de reproducción más septentrionales y/o de mayor altitud.

En la Península Ibérica podemos encontrar dos subespecies: gibraltariensis, que ocupa el tercio norte peninsular y aterrimus, distribuida por el centro y sur peninsular. En invierno se pueden juntar las poblaciones residentes en la península con las que proceden de países del centro y norte de Europa.

De vuelo amariposado y gran actividad, revolotea de un lado a otro con vuelos cortos, posándose de forma habitual con una figura erguida mientras agita su llamativa cola rojiza. En situaciones de alarma adquiere una postura muy característica, que consiste en continuos movimientos de la cola encogiendo simultáneamente el cuerpo.

En cuanto a su aspecto morfológico, es un ave de pequeño tamaño con una característica cola de color rojizo que se hace más visible cuando vuela. El macho presenta tonalidades oscuras, desde el gris hasta el negro azabache, en la cara y el pecho, y una distinguible mancha blanca en las alas. La hembra y el joven presentan tonalidades pardogrisáceas tanto en la cara como en el pecho y, carecen de mancha blanca alar.

Ejemplar macho de Colirrojo tizón en el que puede apreciarse su
típico plumaje.
(Foto: J. Monedero, 2013)

Su alimentación está centrada básicamente en el consumo de invertebrados de pequeño y mediano tamaño, y en menor medida de bayas y semillas. Tiene hábitos bastante terrestres, y a veces se le puede observar corriendo en el suelo detrás de las presas de las que se alimenta. También atrapa invertebrados que acecha desde piedras o montículos en los que se posa.

El periodo reproductivo abarca los meses comprendidos entre abril y julio, pudiendo realizar dos puestas anuales. Tanto la hembra como el macho se encargan de alimentar a las crías. El nido, construido por la hembra, consiste en una pequeña copa de ramitas y hojas, tapizado con briznas de hierba y musgo, que se localiza en oquedades o repisas de cantiles o muros.

Es una especie muy territorial incluso fuera de la época de cría, y habitualmente se muestra agresivo frente a otros congéneres que se acerquen o invadan su territorio.

Atendiendo a su hábitat, el colirrojo tizón en primavera es un ave de preferencia rupícola, con vegetación escasa y abundantes roquedos, siendo su hábitat natural los roquedos de montaña, en invierno desciende de altitud y se encuentra en hábitats muy diversos como zonas urbanas y pueblos, donde frecuenta tejados, vallados de piedra, canteras, etc. Está presente desde el nivel del mar hasta los 3.300 metros de altitud que alcanza en Sierra Nevada.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

12 - Mito - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

7 de enero de 2014

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Mito (Aegithalos caudatus).
Pepe y Gonzalo Monedero

El mito es una pequeña ave presente en la Dehesa de la Villa durante todo el año, fácilmente observable, más abundante en otoño e invierno cuando sus poblaciones pueden verse incrementadas por la llegada de individuos procedentes de la Sierra o de latitudes más norteñas. En la Península Ibérica encontramos dos subespecies: taiti, en la mitad norte peninsular, e irbii en el centro y sur peninsular.

De vuelo con cortas ondulaciones, se le puede observar agarrándose de manera acrobática en las ramitas de los árboles, incluso colgado cabeza abajo, en busca de insectos y arácnidos.

Atendiendo a su morfología, es un pequeño pájaro de fácil identificación por presentar una cola estrecha y larga (7-9 cm) que contrasta con su pequeño cuerpecillo, con alas cortas y redondeadas. Presenta una banda clara que recorre toda la cabeza y un pecho de color grisáceo con tintes rojizos. El pico es corto y sus ojos, están rodeados por un anillo orbital anaranjado en los adultos, siendo ligeramente rojo en los jóvenes. El dorso, alas y cola presentan tonalidades negruzcas y/o grisáceas. En su cola destacan dos bandas blancas en los bordes. No presentan dimorfismo sexual.

Mito en un anillamiento. Nótese el anillo orbital rojizo, lo que indica
que es un ejemplar joven.
(Foto: J. Monedero, 2009)
Mito posado en una rama. El anillo orbital, en este caso anaranjado,
indica que es un ejemplar adulto.
(Foto: J. Remacha, 2007)

Es un ave básicamente insectívora, capaz de encontrar diminutos insectos y arácnidos en hojas, ramitas y cortezas de árboles con gran empeño y habilidad.

Su periodo reproductivo se extiende desde el mes de marzo hasta mayo y suele realizar una única puesta, ocasionalmente dos. Tanto el macho como la hembra se encargan de la construcción del nido y de la alimentación de las crías. Realizan un nido muy característico y elaborado, con forma de bolsa y entrada lateral. Está fabricado con pelos de mamíferos, telarañas y musgos; el interior está tapizado con plumas y el exterior queda camuflado con líquenes. Suelen construirlo sobre horquillas de ramas de árboles o arbustos.

En cuanto a su hábitat, prefiere bosques caducifolios y, en menor medida, pinares con matorral desarrollado. En invierno se hace más abundante en encinares y alcornocales.

Suelen ir en grupos volando de unas ramas a otras buscando comida moviéndose constantemente, por lo que hay que estar atentos para localizarlos. También es fácil localizarlos por su reclamo, pues al ir en grupos es habitual oír a varios a la vez. De esta costumbre de ir en grupo con otros individuos de su especie, existe un dicho entre los aficionados a las aves que dice "no hay mito sin amiguito".


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

11 - Cotorra argentina - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

13 de octubre de 2013

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Cotorra argentina (Myiopsitta monachus).
Pepe y Gonzalo Monedero

La cotorra argentina es una especie de ave exótica introducida por la acción del hombre en la Península ibérica, donde sus poblaciones se han incrementado exponencialmente en las últimas décadas, y que se puede observar fácilmente en la Dehesa de la Villa a lo largo del año, existiendo poblaciones estables de esta especie.

Perteneciente a la familia de los loros, es la única de esta especie que construye el nido con palos entrelazados. Presenta un alto potencial colonizador y, por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio. Además, en relación a este Real Decreto se permite la captura y muerte de cualquier ejemplar de esta especie durante cualquier actividad cinegética autorizada.

Atendiendo a su aspecto morfológico, presenta un plumaje con tonos amarillos y sobre todo verdosos, a excepción de los extremos de las alas, que presentan tonalidades azules (muy visibles durante el vuelo). La garganta, el pecho y la frente son de color grisáceos y, presentan un pico fuerte, corto y ganchudo de color ocre claro. La cola es larga aunque de menor longitud que en la cotorra de Kramer (Psittacula krameri), otro tipo de cotorra que puede ser observada en menor medida en la Dehesa.

(Foto: J. Monedero, 2008)

Es un ave muy gregaria y con gran capacidad de adaptación a cualquier medio. Suelen volar en ruidosos bandos, a gran velocidad y aleteando constantemente, emitiendo una amplia gama de sonidos estridentes. Debido a su carácter agresivo y ausencia de sus principales depredadores, ha desplazado a una gran variedad de especies autóctonas como el mirlo (Turdus merula) o la urraca (Pica pica), entre otros.

Su alimentación se basa fundamentalmente en una dieta frugívora y granívora. También se alimenta de forrajes, brotes, hierba, insectos, carroña, y si la ocasión se presenta, pueden alimentarse de la nidada de otras aves de menor tamaño. También se ha podido observar que se alimentan de las semillas de los cipreses (Cupressus sp.) abriendo sus gálbulos y devoran el fruto apestoso de la melia (Melia sp.).

Su periodo reproductivo abarca desde agosto hasta noviembre, siendo fiel a las fechas en que se reproduce en su lugar de origen en el hemisferio austral, pues cuando en España acaba el verano y empieza el otoño, en el hemisferio austral empieza la primavera. Forman parejas monógamas, es decir, forman parejas de por vida. Debido a su carácter gregario, pueden llegar a instalarse varias parejas muy próximas unas a otras en grandes estructuras, con forma esférica, elaboradas a base de palos y ramas, que son el resultado de la unión de varios nidos. El nido lo ubican en árboles o en estructuras artificiales, como torres de radiocomunicación o tendidos eléctricos. La puesta consta de cuatro a ocho huevos y, éstos, se adaptan a cualquier tipo de climas templados o tropicales debido a la acción térmica que proporcionan las cámaras de los nidos coloniales.

Una pareja de cotorras en la Dehesa de la Villa
(Foto: J. Monedero, 2011)

En cuanto a su hábitat, es una especia bastante generalista y en España, se instala en parques y jardines de núcleos urbanos, diferenciándose solamente el arbolado que utilizan para establecer sus nidos. Concretamente en la Comunidad de Madrid, donde se encuentra el núcleo de mayor entidad de esta especie, sienten preferencia por especies de árboles de tipo caducifolio y, en menor medida, coníferas. En la Dehesa de la Villa y alrededores, han elegido para nidificar grandes cedros (Cedrus sp.) donde existen varios nidos coloniales en de gran tamaño.

Recordando los datos en Madrid sobre esta especie, decir que fue citada por primera vez en 1985 (Pascual y Aparicio 1990), y en 1993 (Barrio y de Juana 1993) se observa un grupo reproductor importante en la Casa Campo. Actualmente está instalada en muchas otras zonas y parques de Madrid. La teoría que puede explicar la expansión de esta especie, se basa en que en los años 80 del pasado siglo, fue una especie que se vendía en abundancia como mascota familiar y por su asequible precio. Por su impacto sonoro debido a sus estridentes reclamos y voces, debieron ser soltadas en parques y zonas de Madrid en gran cantidad. Esto unido a ser una especie generalista, de gran adaptación y en un clima no desfavorable, es lo que ha favorecido el éxito de su expansión actual.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

10 - Mochuelo europeo - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

7 de agosto de 2013

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Mochuelo europeo (Athene noctua).
Pepe y Gonzalo Monedero

El Mochuelo europeo o común es una pequeña rapaz nocturna que puede ser observada durante todo el año en la Dehesa de la Villa, siendo más fácil su avistamiento y/o escucha en los meses correspondientes a su periodo reproductivo, al que más tarde haremos referencia. En el territorio nacional, el mochuelo es un ave sedentaria y encontramos dos subespecies: la subespecie vidalii, cría en la Península Ibérica y Baleares, y la subespecie glaux, presente en Ceuta y Melilla.

(Foto: J. Monedero, 2012)

Sí que podemos afirmar con seguridad que, al menos, una pareja nidifica de forma continuada todos los años en la Dehesa de la villa. También, en una de las regulares podas que se llevan a cabo en la Dehesa de la villa, se descubrió un Mochuelo adulto descansado en las ramas de un Pino piñonero (Pinus pinea).

(Foto: Carlos Sacristán, podador de la Dehesa, 2011)

En cuanto a sus características, es un ave de aspecto rechoncho con una cabeza voluminosa y muy redondeada que carece de penachos. Presenta un plumaje con predominio de tonos marrones y grisáceos, con motas blancas intercaladas. Generalmente la parte ventral suele ser más clara que la dorsal. En su redondeada cabeza, presenta delgadas manchas blancas y unas cejas blancas muy vistosas que enmarcan unos grandes y llamativos ojos amarillos. Las alas y su cola son cortas y redondeadas y ambas presentan abundantes franjas parduzcas. Su vuelo es rápido y ondulado. No presenta dimorfismo sexual.

El mochuelo, como todas las rapaces nocturnas, presenta excelentes adaptaciones morfológicas que le permiten ser un eficiente cazador nocturno. Algunas de estas adaptaciones son:
-Oídos internos asimétricos: la disposición del oído interno, unos más alto que el otro, les permite obtener una perfecta localización del origen del cualquier sonido.
-Oído externo: es muy amplio y está protegido por un disco de plumas.
-Ojos: son cien veces más sensibles a la luz que los del ser humano y les permiten ver perfectamente en la oscuridad. Están protegidos por una membrana denominada nictitante, que cumple la misión de un tercer párpado vertical además de limpiar y lubricar los ojos.
- Campo visual: presentan un campo visual de 160º, de los cuales, 60º son de visión estereoscópica como la del ser humano.
-Cabeza: de gran movilidad, puede girar ¾ en círculo. De esta forma, vigilan su espalda si tener que cambiar de posición.
-Vuelo insonoro: el borde externo de las plumas de las alas aparece desflecado para dejar pasar el aire sin provocar el más mínimo sonido. De esta forma, consiguen un vuelo insonoro que les permite acercarse a sus presas sin que estas se percaten de su llegada.
-Garras: son las armas de caza de todas las rapaces nocturnas. Presentan unas largas, finas y agudas uñas, que perforan con gran facilidad el cuerpo de sus presas.

Tiene hábitos crepusculares por lo que es fácilmente observable durante el día sobre postes de la luz, tocones, vallas, tejados… Caza desde posaderos, aunque algunas veces prospecta el suelo en busca de insectos y lombrices y, es la más terrestre de las rapaces nocturnas. Realiza una gran variedad de cantos, tanto de día como de noche, que recuerdan al maullido de un gato. Otra costumbre que destaca en el mochuelo, y demás rapaces nocturnas, es la regurgitación de bolas de tono oscuro y tamaño variable formadas por restos indigeribles –pelos, huesos, piel, etc.- de sus presas. Dichas bolas se forman en el estomago, se expulsan por la boca y se conocen con el nombre de egagrópilas. Las egagrópilas podemos encontrarlas fácilmente cerca de los posaderos de las rapaces nocturnas y son un elemento muy importante para conocer la alimentación que siguen o la dimensión del territorio que utilizan para dar caza a sus presas.

(Foto: Brinzal)

Su dieta es muy variada, la cual abarca desde pequeños invertebrados como grillos, saltamontes, escarabajos, polillas, lombrices…hasta vertebrados, especialmente roedores. La ingesta de unas presas u otras dependerá de la disponibilidad local de estas mismas y, de la época del año, siendo el consumo más abundante de invertebrados en verano y de vertebrados en invierno.

Su periodo reproductivo, anunciado por una gran actividad sonora, comienza generalmente a finales de marzo, principios de abril. El nido, si aporte alguno de material, se instala en oquedades relativamente amplias como troncos huecos, madrigueras de conejo, palomares, casas abandonadas…etc. Los pollos suelen nacer a lo largo del mes de mayo y son alimentados por ambos progenitores, aunque  principalmente el macho es el que se encarga de la captura de presas mientras que la hembra se las ofrece a la prole.

Al ser un ave poco exigente, el mochuelo ocupa una gran variedad de hábitats: desde sotos ribereños a parques urbanos, así como dehesas y bosquetes. Sin embargo, tiene preferencia por zonas abiertas, despejadas, sobre todo paisajes agrícolas en los que se alternen distintos tipos de cultivos como de secano, olivares, eriales…con sotos y arbolado disperso.

Como a todos los búhos, siempre se le ha relacionado con la sabiduría y se le suele ver representado junto a la diosa Atenea, quien da nombre a su género (Athene). Además, el nombre de mochuelo es el diminutivo de mocho, es decir, sin orejas.

Por último, mencionar algún dicho que hace referencia a esta pequeña rapaz nocturna:
-“Está más atento que un mochuelo”: sus grandes ojos le proporcionan un aire de ave curiosa y atenta.
-“Cargar con el mochuelo”: se refiere a cargar con la culpa de algo o una obligación nada deseada.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

9 - Pito Real - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

12 de junio de 2013

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Pito real (Picus viridis).
Pepe y Gonzalo Monedero


(Foto: J. Monedero, 2005)
Es el más común de nuestros pájaros carpinteros y está presente durante todo el año en la Dehesa de la Villa. Se le puede observar con bastante frecuencia subiendo por los troncos de los árboles a saltos impulsándose con las fuertes patas y apoyándose en la cola, o verlo en el suelo removiendo los hormigueros para capturar hormigas de las que se alimenta.
También para detectarle, además de fijarse en su tamaño y plumaje, es característico su vuelo ondulante, donde alterna periodos en los que bate las alas y otros en las que las pliega, y su inconfundible canto. En la Península Ibérica se encuentra la subespecie sharpei.

Ave inconfundible de tamaño grande y robusto, comparativamente algo más grande que un mirlo (Turdus merula). Presenta un plumaje en el que dominan las tonalidades verdosas, siendo más intensas en el dorso, y algo grisáceas en las partes ventrales, con obispillo de color amarillento. Presenta un llamativo color rojo en el píleo. Los machos presentan una bigotera roja, mientras que en las hembras es de color negro. Los jóvenes son muy perecidos a los adultos, de color general más parduzco y plumaje moteado, presentando ya una difusa bigotera de color rojo o negro según el sexo.

En esta imagen puede observarse un macho y una hembra con sus diferentes bigoteras.
(Foto: J. Monedero, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)
 
El canto de estas aves es muy característico, y se podría comparar a una especie de relincho muy sonoro, que emiten tanto machos como hembras. No es habitual, como ocurre en otras especies de pájaros carpinteros, el uso del tamborileo o golpeteo repetitivo en la madera para comunicarse.

Como otros pájaros carpinteros, presenta diversas adaptaciones para poder explotar de manera más eficiente el medio en el que viven: poseen unas patas con dos dedos opuestos con uñas fuertes y curvadas que le permiten una mayor sujeción a los troncos; sus plumas de la cola son más rígidas y resistentes a la fractura, siendo sus extremos cuneiformes para apoyarse mejor cuando suben por los troncos; tienen una lengua de gran longitud con el extremo acabado en pequeños ganchitos a modo de anzuelos ,que guardan en una cavidad en el cráneo denominada estuche óseo, para acceder a las galerías y hormigueros donde se encuentran los insectos de los que se alimentan; por último, también presentan un cráneo más engrosado para amortiguar los efectos de los fuertes golpes que reciben, cuando perforan la madera.

(Foto: Joaquín Revilla, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)

Consume principalmente larvas y adultos de hormigas, que extrae de los hormigueros y la corteza de los árboles. También se alimenta de otros insectos que se refugian en la madera utilizando su larga y pegajosa lengua, de gran movilidad, capaz de capturar larvas ocultas en galerías en la madera de hasta 10 cm de profundidad. En ocasiones puede consumir bayas y frutos.

Su periodo reproductor puede comenzar ya a finales de Marzo. Perfora un nido profundo en especies de árboles de madera blanda, o también utiliza árboles secos con madera podrida. La construcción del nido la realizan ambos sexos, mayoritariamente el macho, y puede durar entre15 y 30 días. Sobre el mes de Mayo la hembra deposita los huevos en el nido que serán incubados por la pareja.

(Foto: Joaquín Revilla, tomada en la Dehesa de la Villa, 2013)

En cuanto a su hábitat es una especie poco exigente, ocupando gran variedad de ecosistemas, desde medios forestales o parcialmente arbolados, hasta en parques y jardines donde es bastante habitual. No obstante, tiene preferencia por bosques caducifolios poco densos, campiñas arboladas, y muy especialmente bosques de ribera, siendo poco frecuente a partir de los 1.200 metros de altitud.

Se dice de esta especie que en ocasiones se tumba sobre los hormigueros, para que las hormigas en su acción defensiva le lancen al cuerpo chorros de ácido fórmico, que actuarán como un insecticida o repelente natural, librándole de muchos parásitos escondidos entre el plumaje. Debido a su característico canto, en algunas zonas de España se le conoce popularmente como relinchón, picorrelincho, picorrelinchón, y otros nombres onomatopéyicos.

Vídeo realizado a mediados de mayo-2013 por personal de mantenimiento de la Dehesa en el que puede apreciarse un Pito real en su nido. Aunque la calidad de imagen no es muy buena, nos ha parecido oportuno publicarlo como testimonio vivo de que estamos en plena época de incubación. Sirva también para resaltar la importancia de mantener los troncos de árboles viejos, secos y troncos huecos para preservar la biodiversidad de los espacios naturales.

Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común