Blog de la Asociación Cultural Amigos de la Dehesa de la Villa
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El ciclo de la naturaleza en la Dehesa: Primavera

30 de agosto de 2010

Sobre los cambios estacionales en la Dehesa de la Villa: primavera

En la Dehesa de la Villa, hermoso bosque de pinos en pleno Madrid, la naturaleza cumple su ciclo año tras año. La Dehesa es naturaleza viva y va cambiando con las diferentes estaciones del año, que van dejando su marca en plantas, aves, pequeños insectos... e incluso en el comportamiento de sus paseantes habituales y visitantes ocasionales.

Traemos hoy a estas páginas un vídeo con imágenes de la pasada primavera 2010. Próximamente traeremos otros vídeos que permitirán contemplar los cambios estacionales en la Dehesa de la Villa.

Fotografías y montaje vídeo: F. Lorca

Entre otros cambios, durante la primavera en la Dehesa puede observarse la floración de árboles, como almendros, pinos...; la floración de plantas y arbustos, como malvas, rosales silvestres, majuelos, jaras, retama, adelfas...; la llegada y cría de aves estivales, como golondrinas, vencejos, abejarucos...; la frenética actividad de insectos, como mariposas, abejas, hormigas..., de murciélagos, lagartijas y otros animales; los cambios de color de los pastos; y, por supuesto, la mayor presencia de los habituales del Cerro de los Locos, de los paseantes del Canalillo y la mayor afluencia a los kioscos.

Para saber más sobre los ciclos de la naturaleza en la Dehesa de la Villa, recomendamos la Guía de la Dehesa de la Villa, de Emilio Blanco y José Monedero, que puede descargarse desde nuestro blog.

El ciclo de la naturaleza en la Dehesa:
- Primavera
- Verano
- Otoño
- Invierno

100 años de La Paloma: Memoria educativa de un centro

6 de agosto de 2010

Breve Historia de La Paloma 1910 - 2010: de Asilo La Paloma a Instituto de Enseñanza Secundaria Virgen de la Paloma, pasando por las Escuelas Profesionales Ramiro Ledesma y la Institución Sindical Virgen de la Paloma.

Nos remontamos a finales del Siglo XIX, cuando el Ayuntamiento de Madrid tenía bajo su protección la obra social del Asilo de S. Bernardino (de ancianos y niños huérfanos) situado en el antiguo convento de la Moncloa. Sus viejas instalaciones, y el enfoque asistencialista, demandaban cambios. El primero de ellos se produjo sin duda con el nombramiento como director de D. Pablo García-Becerra, notable periodista, de talante liberal y con una concepción moderna de lo que debería ser un asilo, particularmente para niños. El segundo cambio sería la necesaria renovación de las instalaciones.

De la nueva construcción se encargará el arquitecto municipal D. Francisco Andrés Octavio. El bello proyecto presentado se aprobó y se decidió empezar la construcción en 1901, con la intención de que fuese inaugurado por el Rey Alfonso XIII en su mayoría de edad.

Grabado del proyecto original (La Ilustración Española y Americana)

Los terrenos elegidos estaban situados en la Dehesa de Amaniel, hoy Dehesa de la Villa, y cogían parte del término municipal de Fuencarral. Hubo que hacer una redefinición de los límites municipales.
 
Detalle de los planos de 1906 (González Iribas) y 1910 (Núñez Granés) donde puede apreciarse claramente la redefinición de los límites de Madrid y Fuencarral para la construcción de La Paloma
 
Pasaron algunos años desde el primer proyecto con continuos debates sobre presupuestos y contratas, hasta que se consigue la financiación necesaria. Finalmente se realizó con fondos del legado de la marquesa de Vallejo, con una donación de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid (fue la primera obra social realizada a cargo de beneficios) y con asignaciones del propio Ayuntamiento. Las obras empezaron realmente en 1905 y terminaron en 1909, con una edificación más reducida que la inicialmente proyectada, pero igualmente grandiosa para la época. El presidente del gobierno D. José Canalejas estuvo muy interesado en las obras, que visitó y siguió de cerca. La calle que daba acceso al Colegio recibió el nombre del alcalde de Madrid del momento, Sr. Francos Rodríguez.

En julio de 1910 los asilados de San Bernardino se trasladan al nuevo colegio, que ya por entonces se conocía simplemente como La Paloma. Desde el primer momento se establece un reglamento de funcionamiento de Las Escuelas y Talleres Nuestra Señora de la Paloma, ejemplo de sensibilidad y atención a la infancia:lLos alumnos permanecían en el Colegio desde los 6 hasta los 18 años, recibiendo la educación primaria completa y el aprendizaje de un oficio (carpintería, cerrajería, electromecánica, sastrería, zapatería, panadería…).

De inmediato empezaron a funcionar sus Escuelas Graduadas, pioneras en la renovación de la enseñanza primaria, junto con las de los colegios Cervantes y Príncipe de Asturias. Y en el ámbito profesional, además de los talleres, el centro disponía de academias especiales: Música, Esgrima, preparación de oposiciones.

Escuela Graduada, 1912
(Fuente: 100 Años de La Paloma)

Su Escuela de Música, dirigida por el maestro Gassola, fue notable, y la Banda de la Paloma actuaba en todos los eventos imaginables de Madrid, recibiendo y acompañando a la Reina o animando inauguraciones del Ayuntamiento o verbenas populares.

La Escuela de Esgrima de la Paloma, a cargo del maestro Afrodisio Aparicio, formaba principalmente monitores para las academias militares, y dio importantes nombres de la esgrima española.

El Asilo, que inicialmente acogía a ancianos y niños, acabó transformado en el colegio asilo de la Paloma, únicamente para niños.

Este colegio asilo educó a miles de niños madrileños, que pudieron acceder a una formación integral de calidad y, en muchos casos, a un verdadero oficio de formación profesional. De sus puertas salieron alumnos formados para ser trabajadores y funcionarios administrativos del ayuntamiento, como José Mª Sánchez Silva (autor de Marcelino Pan y Vino), alguno llegó a ser secretario de alcalde.

Los periódicos de la época recogieron en cientos de artículos informaciones y anécdotas de este colegio. Tal vez el momento más duro en colegio, al igual que en todo el país, fue el estallido de la guerra civil. El colegio se hallaba situado en la línea de defensa de Madrid, y ante el inminente peligro de bombardeos (como de hecho ocurrió), los niños de la Paloma fueron evacuados a Barcelona en otoño de 1936. Allí permanecieron junto con sus profesores durante casi tres años, funcionando como Colegio de la Paloma.

La Paloma bombardeada, noviembre de 1936
(Fuente: 100 Años de La Paloma)

Al acabar la guerra, el Ayuntamiento reclamó a los niños y el regreso se efectuó en julio de 1939. Al llegar, como el colegio estaba destrozado por los bombardeos, fueron instalados en el antiguo grupo escolar Conde de Peñalver, de la calle Tabernillas

Posteriormente se hicieron reparaciones de urgencia en los pabellones menos afectados, donde empezaron a funcionar las Escuelas Profesionales Ramiro Ledesma, dirigidas por la Falange. En 1942, Franco decidió ubicar en este centro una escuela de aprendices iniciando las obras de restauración y remodelación de la edificación, con el fin de establecer una potente oferta de formación profesional. En el año 1944 funcionaba ya a pleno rendimiento, con la denominación de Institución Sindical Virgen de la Paloma, alcanzando rápidamente la cifra de miles de alumnos.

Detalle de la puerta de acceso con el rótulo de la Institución Sindical, 1957

Durante décadas, la Institución Sindical fue un centro de referencia para toda la formación profesional en España, con la mayoría de las especialidades del momento y un alto nivel de calidad reconocido por el sistema productivo. Promociones enteras eran contratadas al término de sus estudios en grandes empresas de los sectores eléctrico-electrónico, metal, automoción, madera, pintura, artes gráficas, delineación, química.

Con el tiempo este centro se ha ido transformando, según los momentos políticos y los cambios educativos, hasta llegar a nuestro actual Instituto de Enseñanza Secundaria Virgen de la Paloma, dependiente de la Administración Educativa y centro pionero en todo tipo de innovaciones y reformas. Con una amplia oferta formativa, que incluye Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional en todos sus niveles, sigue manteniendo el mayor volumen de matrícula de toda la Comunidad de Madrid.

La Paloma en la actualidad
(Foto: F. Lorca)

Pilar Moltó y Jesús Manzano, profesores del centro, han llevado a cabo una profunda investigación y han elaborado una página web donde detallan todo el recorrido histórico del centro y recopilan testimonios de antiguos alumnos, noticias de hemeroteca... y un gran número de fotografías históricas de impagable valor: 100 Años de La Paloma.

Por su parte, la Asociación de Amigos de la Dehesa de la Villa, con motivo del centenario, ha publicado un libro sobre el centenario con los escritos de Pilar y Jesús.

Recomendamos también la serie que sobre el tranvía a La Paloma ha publicado el equipo de Historias Matritenses (Tranvía de La Paloma (I), Tranvía de La Paloma (II) y Tranvía de La Paloma (III)).

Octubre 2010:
Desafortunadamente, las últimas noticias sobre el centenario no son nada halagüeñas. Lo que debería haber sido motivo de celebración se ha convertido en polémica ya que el Consejo Escolar ha rechazado la conmemoración del centenario... ver noticia completa en madridiario.es

Marzo 2011:
La revista Participación Educativa del Ministerio de Educación publica un artículo de Jesús Manzano y Pilar Moltó sobre la historia y evolución de la Paloma: El IES Virgen de la Paloma: memoria y patrimonio de la educación madrileña.

Huellas con historia

28 de julio de 2010

Sobre Capirotes; Escudos; Canalillos; Fortines, Trincheras y Cuevas; Mojones, Hitos, Cotos y Apeos.

Iniciamos este blog con un artículo resumen sobre las principales huellas que la historia ha dejado en la Dehesa de la Villa y que iremos ampliando en próximas publicaciones.

CAPIROTES
Los capirotes son la parte visible de los antiguos Viajes de Agua, el sistema que se utilizó en Madrid para abastecerse de agua subterránea. Por la Dehesa de la Villa circulaba el Viaje de Amaniel o de Palacio, abastecía al Palacio Real y funcionó desde que lo mandó construir Felipe III hasta que Isabel II en 1858 inauguró el actual Canal. El sistema consistía en excavar un mina de captación que permitía recoger el agua de manantiales subterráneos y transportarla a través de una canaleta en la solera que por gravedad se trasladaba hasta unos depósitos o cambijas donde era distribuida, formando así una red que abastecía a toda la Villa.

Las minas podían estar revestidas de ladrillo cuando el suelo no tenía mucha consistencia, y tenía una sección suficiente para permitir el paso de los operarios, generalmente era de 1,65 x 0,84 cm. A cada trecho, disponían de un pozo que permitía acceder a su interior para su mantenimiento. Para indicar la entrada de cada pozo se colocaba una piedra con forma de pirámide truncada, berroqueña de Colmenar, que conocemos como “capirote” o una de ladrillo que se denominaba “cascarón”.

Capirote del Viaje de Agua de Amaniel en la Dehesa
(Foto: F. Lorca)

En la Dehesa de la Villa existen 8 capirotes que nos indican al menos dos trayectorias del Viaje de Aguas. Miden aproximadamente 70 cm de alto por 80 de base, y presenta un agujero o taladro lateral para facilitar la ventilación del agua, están asentados sobre una base amplia a propósito de hacerlos muy visibles a campo raso.

La percepción de los pozos alineados en el terreno nos permite vislumbrar el trazado de las galerías o minas.

Para conocer más sobre los Viajes de agua, recomendamos la serie Visita a los Antiguos Viajes de Agua que Mercedes Gómez ha elaborado en su blog Arte en Madrid.

EL CANALILLO
El Canalillo o Acequia del Norte del Canal de Isabel II o del Lozoya, es obra del arquitecto Juan de Ribera que en 1863 presentó un proyecto para la construcción de dos acequias de riego derivadas del Canal que devolviesen a los campos que rodeaban Madrid la frescura que habían perdido, ya que la mayor parte del agua que se traía desde el Lozoya se vertía inútilmente al Manzanares.

El inicio del Canalillo estaba en el Partidor cercano al primer depósito del Canal, cerca de la actual Cruz Roja de Reina Victoria, desde allí un ramal llevaba agua a la Escuela de Agricultura (Agrónomos) y a la altura del Cerro de los Locos otro ramal llevaba agua al vivero alto de San Fernando. El Canalillo finalizaba en la Huerta del Obispo.

Una vez en desuso el Ayuntamiento preparó la superficie, tal como lo conocemos ahora, un trayecto sinuoso jalonado de fresnos que aún recuerdan su origen. El uso por parte del vecindario es cada vez más apreciado para un agradable paseo.

Paseo del canalillo en la Dehesa de la Villa
(Foto: A. Morato)

Si te interesa saber más sobre las acequias de riego o canalillo, te recomendamos el artículo sobre El Canalillo de Madrid que ha publicado el equipo de Historias Matritenses

CASA DEL ESCUDO
La Casa del Escudo, llamada así por el escudo de la Villa que la corona, es un edificio que fue destinado a fielato y aduana de entrada de mercancías a Madrid. En él se cobraban los arbitrios por la entrada al término municipal de vino, carne y otros productos de consumo.

Tiene una planta de 60 m2 con un pequeño jardín, y estaba provisto de una báscula en el suelo donde se pesaban las mercancías.

Estuvo en funcionamiento hasta 1962. Desde entonces ha tenido distintos usos cantón de limpieza, vestuario y comedor de trabajadores de la empresa de jardines, bar.

En 1979 se utilizó como Oficina Municipal del Padrón de Valdezarza. Desde 1996 está siendo utilizado por la Asociación de Padres por la Integración de San Federico, dedicada a la integración de personas con discapacidad intelectual, con servicios de ocio, actividades de tiempo libre y un aula de oficios que ofrece cursos de formación e inserción laboral.

Portada de la Casa del Escudo
(Foto: A. Morato)

El escudo, formado por el oso y el madroño y circundado por las siete estrellas, se adoptó hasta bien entrado el siglo XIX. En 1842, por un dictamen del Archivo de la Villa, se acordó incorporar al blasón un nuevo cuartel que representa en campo de azur un dragón, o grifo, de oro, y se agregó una corona cívica. Este escudo de Madrid, menos conocido a pesar de que estuvo en vigor hasta 1967, es el que incorpora la Casa y puede apreciarse en la siguiente fotografía.

Detalle del escudo
(Foto: F. Lorca)

Tras varias discrepancias el Ayuntamiento solicitó un dictamen de la Real Academia de la Historia en el que se declaraba que el escudo tradicional de Madrid es el constituido únicamente por el oso y el madroño con la bordadura de las siete estrellas.

Los aficionados a la heráldica y los interesados en la historia del escudo de Madrid no deberían dejar de visitar el hilo de Urbanity sobre el Escudo de Madrid.

FORTINES, TRINCHERAS, CUEVAS
La Dehesa de la Villa fue siempre, durante los casi mil días de asedio durante la Guerra Civil, zona de vigilancia especial por la proximidad del frente en la defensa de Madrid. Las huellas visibles todavía existentes son puntos de referencia en la arqueología de la Guerra Civil. Nos encontramos con trincheras, nidos de ametralladoras, refugios, cuevas de armas, alambradas y fortines.

En la llamada “curva de la muerte” hay restos de un fortín amplio que fue destruido en los años 70 para hacer la pradera artificial que ahora hay. Junto a la “curva del peralte” hay otros dos fortines, uno visible y otro oculto entre los árboles.

Fortín de la Dehesa
(Foto: A. Morato)

Siguiendo el “Canalillo” desde la Fuente de la Tomasa, en la primera curva, siguiendo una línea de trincheras, frente a la torre del Ciemat, están las cuevas de armas. Llegando al Cerro de los Locos son visibles más trincheras y hay accesos a cuevas bajo el mismo cerro.

Trinchera
(Foto: F. Lorca)

Más adelante, junto a la casa de los guardas que tenía el Canal hay varios restos de alambradas y un bunker que en la actualidad está siendo utilizado como infravivienda. Para terminar, en la calle Pirineos puede apreciarse un fortín a ras de suelo.

Para saber más sobre restos de la Guerra Civil en la Dehesa de la Villa, recomendamos el blog Arqueología de la Guerra Civil en la UCM sobre las excavaciones que un grupo de arqueólogos y estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid llevaron a cabo en una zona del campus de la Universidad próxima a la Dehesa y, en especial, el vídeo con el documental resumen del proyecto (Guerra en la Universidad: La película).

MOJONES, HITOS, COTOS, APEOS
Las señalizaciones indicando los límites de las tierras colindantes con la Dehesa de la Villa, en un principio eran rudimentarias: montones de tierra o estacas de madera que podían moverse fácilmente y cambiarlas para adentrarse en la Dehesa y modificar los límites de la misma. Las roturas e intrusiones se sucedían con frecuencia al no haber un guarda permanente para su vigilancia.

Hay constancia documental de deslindes, apeos y amojonamientos de los años 1667, 1677, 1785, 1790 y 1886 y otros del siglo XX.

A partir de 1785 se establecieron los cotos de piedra numerados, con la inscripción MDR, superpuesta, que significan Madrid, lo que marcó de modo más seguro el perímetro de la Dehesa de la Villa.

Actualmente los mojones tienen numeración y las letras D V / A M (Dehesa de la Villa / Ayuntamiento de Madrid) y recorren los límites desde el Ciemat, la subestación de Iberdrola y el barrio de Valdezarza.

Mojón
(Foto: A. Morato)

Otros mojones son los utilizados por el canal de Isabel II para marcar los límites de los terrenos cedidos al Canal tras la construcción del Canalillo. Son cilíndricos y los hay de dos tipos: de cemento, pintados de verde y con la inscripción CI-II; y metálicos, con caperuza y la inscripción CYII en relieve.

Mojones del Canal de Isabel II
(Fotos: A. Morato)