En anteriores ocasiones hemos publicado en este blog imágenes de la colección de fotografías que José Luis Berzal ha puesto a nuestra disposición. Traemos hoy unas cuantas más para ilustrar este estudio acerca de una de las piscinas históricas que hubo cerca de la Dehesa de la Villa, la piscina Tritón.
Las fotos de J. L. Berzal que se incluyen en este artículo se reproducen con la autorización por parte del autor a la Asociación Cultural Amigos de la Dehesa la Villa; cualquier uso posterior por terceros deberá ser aprobado expresamente por el autor.
(Foto: J. Luis Berzal, 1952)
La piscina, situada en la calle Francisco de Diego, número 15, pertenecía al Club Natación Tritón, de ahí su nombre. Se inauguró un jueves 29 de agosto de 1935, con unas pruebas de natación en las que, además de los anfitriones, participaron los clubes Lago y Canoe N.C., seguidas por una merienda para los asistentes y una exhibición de saltos.
Enseguida cobró bastante renombre y en los años siguientes se celebraron diferentes competiciones y festivales de natación.
(Foto: J. Luis Berzal, 1952)
En los años 50, época a la que pertenecen las fotos del artículo, la piscina seguía siendo federada, pero de acceso público, al igual que las Stella, Lido, El Carmen, El Lago, Las Fuentes y Kandusi –ésta también cercana a la Dehesa de la Villa-. Todas ellas, junto con la Municipal, Florida, Playa de Madrid, Villa Rosa, Zamba, Safari..., las piscinas de algunos hoteles de lujo y las de algunos clubes privados (Canoe, Real Madrid, Aero Club, Puerta de Hierro, Club de Campo, Apóstol Santiago, Parque Móvil Ministerios y Canal de Isabel II) constituían las opciones acuáticas madrileñas en aquel entonces. Como curiosidad, diremos que el precio de la entrada oscilaba entre las 12 y 45 pesetas (datos de 1957).
(Foto: J.L. Berzal, 1952)
En la década de los 60 la piscina todavía seguía en pie. Una noticia de 1967 informa del suceso en el que un chaval de 14 años pereció ahogado en la piscina a causa de un desvanecimiento. Encontramos igualmente un anuncio posterior, de 1969, de una promoción de viviendas que incluye un plano de situación en el que aparece referenciada la Tritón.
La piscina desapareció a mediados de los años 70, como resultado de la cuarta fase de remodelación del polígono Francos Rodríguez que afectaba a las calles Tremp, Noguera Pallaresa –hoy Valle de Arán-, Valls Ferrera y Francisco de Diego.
Vistas aéreas comparativas de la zona donde se encontraba la piscina Tritón.
Arriba, en 1961-67 con la piscina recuadrada en rojo, en la manzana delimitada por las calles Tremp, Francisco de Diego, Valls Ferrera y al sur, el canalillo.
En el medio, vista de 1975 tras las obras del polígono Francos Rodríguez que afectaron a la manzana: nótese que se ha remodelado la intersección de las calles Francisco de Diego y Federico Rubio; se ha modificado el trazado de la calle Valls Ferrera; en paralelo al canalillo, que ha perdido parte de su arbolado, discurre una nueva calle, Noguera Pallaresa, que sería posteriormente absorbida por la calle Valle de Arán; otra calle nueva, Almirante Francisco Moreno, prolonga la Avda. de Pablo Iglesias hacia la Universitaria y corta el canalillo; se ha construido un nuevo puente para salvar la intersección de Federico Rubio con Almirante Francisco Moreno; y, por último, aparecen las primeras nuevas urbanizaciones de la zona (Gredos, Siete Picos, Peñalara...).
Debajo, la zona en 2010 ya completamente urbanizada.
(Mosaico ortofotomapas 1961-67, Ortofotomapa Comunidad 1975 y Ortofotomapa Madrid capital 2010; Planea CAM)
Por último, mencionaremos que el humorista Miguel Gila hace referencia a la piscina Tritón en sus memorias Y entonces nací yo. Memorias para desmemoriados, (1995): “Mariano García de la Puerta ha sido, sin lugar a dudas, aunque olvidado, el mejor delantero de la historia del fútbol español. [...] Decían que, además de ser un gran jugador, era carterista y maricón. Tal vez fuese verdad, pero para mí y para todos los chavales del barrio, García de la Puerta era un ídolo, porque no sólo era un fenómeno con el balón en los pies sino uno de los mejores saltadores de trampolín de la época. Él me enseñó, en la piscina Tritón, todos esos saltos que, años más tarde, me permitieron ganar el campeonato de saltos de Castilla en la piscina Samoa de Valladolid, dos años consecutivos”.