Blog de la Asociación Cultural Amigos de la Dehesa de la Villa
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Botánica para todos en la Dehesa de la Villa (XIV)

19 de enero de 2014

Nueva entrega de la serie Botánica para todos... en la que Andrés Revilla nos habla de los álamos y demás parientes.

"Pioveras, alamedas, temblares, paulares, choperas y negrales.

Del povo (Populus alba) deriva el término piovera, bosquete de povos. De temblón (P. tremula) deriva temblar, rodal o bosquete de temblones. De chopo (P. nigra) sale chopera. De populus sale popelar o Paular. Y de álamo alameda. Alameda es lugar poblado de álamos. Negral es rodal o masa de negrales o negrillos (Ulmus minor).

Ahora toca desenredar la madeja, que está muy liada. En Madrid siempre, ancestralmente, el término negrillo y derivados se usaba para denominar a los álamos negros u olmos.

En Recoletos había una antigua población denominada Valnegral asociada a un bosquete de olmos que crecían en el siglo XI junto al arroyo del mismo nombre.

Para hablar de bosquete de álamo blanco se decía piovera o povera, por alusión al povo. De ahí deriva el topónimo Soto Pavera, no por pavo sino por povo, árbol que en las riberas de Madrid formaba densos sotos.

El temblón es un tipo de álamo propio de las zonas frías de la montaña o valles altos. Conocido es el Cancho de los alamillos, cerca de Navacerrada y formado por esta especie. Temblar es un término infrecuente y muy raro o nulo en la toponimia de Madrid.

Chopera es término relativamente nuevo, de pocos siglos. Muy asociado a chopos plantados. En masa o alineaciones. Conocido es el paseo de La Chopera, del cual solo queda el nombre.

Y llegamos a alameda. El término es confuso pues en la Edad Media se hablaba indistintamente de álamo para referirse al álamo blanco o al negrillo. Parece que es término de origen mozárabe pero con muchas interferencias posteriores, como todos los vocablos de la rica jerga peninsular. Corominas atribuye el término al mozárabe por un documento en esta lengua del año 1218. Los árabes originan el término álamo al nombrar el romance olmo por la inexistencia de la “o” en su vocabulario. La zona cristiana usaba el término arcaico povo ya mencionado. En Pozuelo de Alarcón tenemos el arroyo Bularas flanqueado por olmos negrillos a los que en la zona los nativos de Pozuelo, que alguno queda, denominan álamos. Por referencias diversas sabemos que en Valdezarza había alamedas que se vendían o heredaban dejando constancia en la prensa escrita para regocijo de los que buceamos entre papeles viejos (Diario de Madrid, 26 de marzo de 1803).

La pregunta final es, ¿hubo en la Dehesa de Amaniel álamos blancos o negrillos, o ambos?

El negrillo ha sido tradicionalmente un árbol con un aprovechamiento total por parte de los agricultores, ganaderos y carpìnteros. Es un árbol que se plantaba y cuidaba como un preciado bien. Su madera de alta calidad y difícil de abrir se empleaba para soportes bajo el agua pues no se pudre en estas circunstancias. Se usaba para formar el tajo de los carniceros y leñadores. Por su resistencia al desgaste formaba partes esenciales en carros y ruedas. Su uso era ilimitado.

El álamo blanco se usaba principalmente como árbol de sombra en descansaderos de ganado, junto a cañadas y arroyos. Su madera de mala calidad apenas tenía uso.

¿Pudo la Dehesa antropizada albergar álamos de ambas especies? Sin duda hubo negrillos. Hasta el desarrollo agresivo de la grafiosis eran muy comunes, grandes y conocidos. Parece que la duda aparece en torno al álamo blanco, muy común en el Jarama, Manzanares o Guadarrama. ¿Lo pudo haber en las laderas y vallejos de la Dehesa de Amaniel? Hay que remontarse en el tiempo e imaginar una Dehesa mucho más húmeda, llena de manantiales que fluían hacia el Manzanares. Alguna noticia habla de lagunas en la Dehesa, pero son errores de ubicación. Son más bien charcas que se formaban en zonas de poca pendiente por debajo de lo que es hoy el CIEMAT. El álamo blanco precisa agua muy próxima para desarrollarse, casi se mete en el agua, se le adelantan los sauces y alisos. El olmo se aleja más del agua. Como el fresno la quiere cerca, pero a nivel freático, no superficial. En la dehesa tuvimos agua presente en todas las circunstancias. No podemos hablar de cursos de agua grandes y permanentes porque sería falso. Sí podemos en cambio hablar de agua constante. No faltaba. De ahí las captaciones para abastecer la capital. Sin duda la Dehesa contempló riberas de álamo blanco, como también había fresnedas y densas olmedas. Hoy es todo testimonial pues el hombre la ha alterado definitivamente.

Hoy podemos contemplar Ulmus minor, U. pumila y U. laevis, Populus alba, P. canescens, P. nigra, P.x canadensis y otros híbridos similares. Hay unos ejemplares magníficos de P. alba entre las calles San Gerardo y Federico Carlos Sainz de Robles, pero deben ser plantados o nacidos de manera espontánea tras urbanizarse Saconia. Recientemente el ayuntamiento ha plantado nuevos álamos blancos, un esfuerzo loable dirigido a recuperar la presencia de esta especie bella y poco conocida, arrinconada por los chopos papeleros cuyos clones han ocupado los viejos sotos “paveros”.

Como último una nota aclaratoria. Cuando en primavera los árboles hembra de chopos y álamos nos inundan el aire con sus “pelusas” lo que estamos viendo volar no es polen. Son sus semillas dotadas de pelos algodonosos que las ayudan a dispersarse y colonizar nuevas tierras. Son semillas frágiles, de escasa viabilidad, que mueren si no caen en zona húmeda. Por supuesto no causan alergia, pues como digo, no es polen.

Hasta la próxima cita


Serie Botánica para todos en la Dehesa de la Villa:
- I - Flores y semillas de olmos y fresnos
- II - Forsitia o campanilla china
- III - Floración de los cipreses
- IV - Floración de los almendros y los ciruelos rojos
- V - Floración de las praderas
- VI - Los pinos de la Dehesa
- VII - Veronica chamaepithyoides: planta desaparecida
- VIII - Cedros
- IX - Encinas
- X - Madroños
- XI - Retamas
- XII - Acacias
- XIII - Pinos caídos en la Dehesa de la Villa
- XIV - Álamos

12 - Mito - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

7 de enero de 2014

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Mito (Aegithalos caudatus).
Pepe y Gonzalo Monedero

El mito es una pequeña ave presente en la Dehesa de la Villa durante todo el año, fácilmente observable, más abundante en otoño e invierno cuando sus poblaciones pueden verse incrementadas por la llegada de individuos procedentes de la Sierra o de latitudes más norteñas. En la Península Ibérica encontramos dos subespecies: taiti, en la mitad norte peninsular, e irbii en el centro y sur peninsular.

De vuelo con cortas ondulaciones, se le puede observar agarrándose de manera acrobática en las ramitas de los árboles, incluso colgado cabeza abajo, en busca de insectos y arácnidos.

Atendiendo a su morfología, es un pequeño pájaro de fácil identificación por presentar una cola estrecha y larga (7-9 cm) que contrasta con su pequeño cuerpecillo, con alas cortas y redondeadas. Presenta una banda clara que recorre toda la cabeza y un pecho de color grisáceo con tintes rojizos. El pico es corto y sus ojos, están rodeados por un anillo orbital anaranjado en los adultos, siendo ligeramente rojo en los jóvenes. El dorso, alas y cola presentan tonalidades negruzcas y/o grisáceas. En su cola destacan dos bandas blancas en los bordes. No presentan dimorfismo sexual.

Mito en un anillamiento. Nótese el anillo orbital rojizo, lo que indica
que es un ejemplar joven.
(Foto: J. Monedero, 2009)
Mito posado en una rama. El anillo orbital, en este caso anaranjado,
indica que es un ejemplar adulto.
(Foto: J. Remacha, 2007)

Es un ave básicamente insectívora, capaz de encontrar diminutos insectos y arácnidos en hojas, ramitas y cortezas de árboles con gran empeño y habilidad.

Su periodo reproductivo se extiende desde el mes de marzo hasta mayo y suele realizar una única puesta, ocasionalmente dos. Tanto el macho como la hembra se encargan de la construcción del nido y de la alimentación de las crías. Realizan un nido muy característico y elaborado, con forma de bolsa y entrada lateral. Está fabricado con pelos de mamíferos, telarañas y musgos; el interior está tapizado con plumas y el exterior queda camuflado con líquenes. Suelen construirlo sobre horquillas de ramas de árboles o arbustos.

En cuanto a su hábitat, prefiere bosques caducifolios y, en menor medida, pinares con matorral desarrollado. En invierno se hace más abundante en encinares y alcornocales.

Suelen ir en grupos volando de unas ramas a otras buscando comida moviéndose constantemente, por lo que hay que estar atentos para localizarlos. También es fácil localizarlos por su reclamo, pues al ir en grupos es habitual oír a varios a la vez. De esta costumbre de ir en grupo con otros individuos de su especie, existe un dicho entre los aficionados a las aves que dice "no hay mito sin amiguito".


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común

Con nuestros mejores deseos...

22 de diciembre de 2013

La Asociación Cultural Amigos de la Dehesa de la Villa desea, a todos sus socios y a los lectores de este blog felices fiestas...
y suerte, ánimo y salud para que en el próximo año 2014 todos vuestros buenos proyectos e ilusiones se hagan realidad.


(F. Lorca, 2013)

Guía micológica de la Dehesa de la Villa: Fichas 32, 33 y 34

27 de octubre de 2013

Ficha 32 (Macrolepiota venenata), Ficha 33 (Inocybe roseipes) y Ficha 34 (Clitocybe phaeophthalma) de la Guía Micológica de la Dehesa de la Villa, de José Castillo Pollán, Josetas.

En plena temporada micológica, qué mejor momento que este para retomar la serie con tres nuevas fichas de setas encontradas en la Dehesa de la Villa en años anteriores por estas fechas y que, aunque son especies raras, con un poco de suerte quizá puedan volver a encontrarse nuevamente este año.

Recordamos a todos los lectores el riesgo de consumir las setas de la Dehesa, incluso aquellas identificadas como comestibles, tal como explicamos en la presentación de la Guía micológica.

Ficha 32: Macrolepiota venenata

(Foto: J. Castillo; tomada en la Dehesa de la Villa, 09-11-2009)

Macrolepiota: del término griego makro, grande, y del género Lepiota, (del griego lepis, escama) por ser una lepiota de gran tamaño.
Venenata: del latín venenatus, envenenado, por su toxicidad.

Sombrero: primero de forma ovoide, luego convexa y después plana con el borde con restos del velo general. El revestimiento es de color marrón rompiéndose en escamas con forma de estrella viéndose el color blanquecino. De tamaño entre 10 - 16 cm de diámetro.

Pie: de 10 a 16 cm de alto x 2 a 3 cm de grosor; cilíndrico, grueso y liso, sin escamas; de color blanquecino a marrón muy claro, se mancha de color rojo al ser raspado con la uña. Presenta un anillo simple y membranoso el cual nos ayudaría a distinguirla de Macrolepiota rhacodes.

Láminas: libres, delgadas y apretadas; de color blanco cremosas que se manchan de rosa.

Esporada: de color blanca.

Toxicidad: es una seta considerada toxica o indigesta; se puede confundir muy fácilmente con Macrolepiota rhacodes y sus variedades.

Notas: es una seta muy rara; en la Dehesa de la Villa la encontramos muy localizada en un único setal en el que posteriormente la hemos encontrado en numerosas ocasiones incluso en pleno verano.
El autor agradece a Borja Rodríguez de Franco la ayuda para la identificación de la especie.

Ficha 33: Inocybe roseipes

(Foto: J. Castillo; tomada en la Dehesa de la Villa, 15-11-2009)

Inocybe: de los términos griego inos, fibra y cybe, cabeza, por su sombrero fibroso.
Roseipes: del latín, roseus, rosa, y pes, pie, por el color rosa difuminado del pie.

Sombrero: primero cónico y más tarde plano; con un pequeño mamelón y borde radiado de color gamuza grisáceo. Tamaño de hasta 4 cm de diametro.

Pie: de 6 x 5 cm, con esfumaciones de color rosáceas sobre todo en la parte superior del pie.

Láminas: de color amarillas pálidas al principio, después de color ferruginoso; de forma libre y escotada.

Esporada: de color pardo tabaco.

Toxicidad: sospechosa de toxicidad, como toda la de su especie.

Notas: Especie poco conocida, no suele ser muy abundante en la Dehesa de la Villa.

Ficha 34: Clitocybe phaeophthalma

(Foto: J. Castillo; tomada en la Dehesa de la Villa, 02-11-2008)

Clitocybe: del griego klitos, inclinado, y cybe, cabeza, por la inclinación del sombrero.
Phaeophthalma: del griego phaeo, oscuro, y ophthalmus, ojo, por su color oscuro o gris pardo.

Sombrero: de hasta 6 cm de diámetro, deprimido en el centro y de color beige ocráceo con el margen estriado.

Pie: de 5 x 0’7 cm; blanquecino.

Láminas: decurrentes, blanquecinas .

Esporada: de color blanca.

Toxicidad: no comestible, es una especie bastante toxica por su alto contenido en muscarina.

Notas: como la mayoría del género clitocybe, es una de las pocas especies de pequeño tamaño fácil de determinar por su forma esbelta y olordesagradable, descrito en algunos sitios como "olor a gallinero". Es una seta rara en la Dehesa de la Villa; desde que se fotografió, y a pesar de haberla buscado durante años, no se ha vuelto a encontrar hasta la fecha.

11 - Cotorra argentina - Conoce las aves de la Dehesa de la Villa

13 de octubre de 2013

Nueva entrega de la serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa.

Cotorra argentina (Myiopsitta monachus).
Pepe y Gonzalo Monedero

La cotorra argentina es una especie de ave exótica introducida por la acción del hombre en la Península ibérica, donde sus poblaciones se han incrementado exponencialmente en las últimas décadas, y que se puede observar fácilmente en la Dehesa de la Villa a lo largo del año, existiendo poblaciones estables de esta especie.

Perteneciente a la familia de los loros, es la única de esta especie que construye el nido con palos entrelazados. Presenta un alto potencial colonizador y, por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio. Además, en relación a este Real Decreto se permite la captura y muerte de cualquier ejemplar de esta especie durante cualquier actividad cinegética autorizada.

Atendiendo a su aspecto morfológico, presenta un plumaje con tonos amarillos y sobre todo verdosos, a excepción de los extremos de las alas, que presentan tonalidades azules (muy visibles durante el vuelo). La garganta, el pecho y la frente son de color grisáceos y, presentan un pico fuerte, corto y ganchudo de color ocre claro. La cola es larga aunque de menor longitud que en la cotorra de Kramer (Psittacula krameri), otro tipo de cotorra que puede ser observada en menor medida en la Dehesa.

(Foto: J. Monedero, 2008)

Es un ave muy gregaria y con gran capacidad de adaptación a cualquier medio. Suelen volar en ruidosos bandos, a gran velocidad y aleteando constantemente, emitiendo una amplia gama de sonidos estridentes. Debido a su carácter agresivo y ausencia de sus principales depredadores, ha desplazado a una gran variedad de especies autóctonas como el mirlo (Turdus merula) o la urraca (Pica pica), entre otros.

Su alimentación se basa fundamentalmente en una dieta frugívora y granívora. También se alimenta de forrajes, brotes, hierba, insectos, carroña, y si la ocasión se presenta, pueden alimentarse de la nidada de otras aves de menor tamaño. También se ha podido observar que se alimentan de las semillas de los cipreses (Cupressus sp.) abriendo sus gálbulos y devoran el fruto apestoso de la melia (Melia sp.).

Su periodo reproductivo abarca desde agosto hasta noviembre, siendo fiel a las fechas en que se reproduce en su lugar de origen en el hemisferio austral, pues cuando en España acaba el verano y empieza el otoño, en el hemisferio austral empieza la primavera. Forman parejas monógamas, es decir, forman parejas de por vida. Debido a su carácter gregario, pueden llegar a instalarse varias parejas muy próximas unas a otras en grandes estructuras, con forma esférica, elaboradas a base de palos y ramas, que son el resultado de la unión de varios nidos. El nido lo ubican en árboles o en estructuras artificiales, como torres de radiocomunicación o tendidos eléctricos. La puesta consta de cuatro a ocho huevos y, éstos, se adaptan a cualquier tipo de climas templados o tropicales debido a la acción térmica que proporcionan las cámaras de los nidos coloniales.

Una pareja de cotorras en la Dehesa de la Villa
(Foto: J. Monedero, 2011)

En cuanto a su hábitat, es una especia bastante generalista y en España, se instala en parques y jardines de núcleos urbanos, diferenciándose solamente el arbolado que utilizan para establecer sus nidos. Concretamente en la Comunidad de Madrid, donde se encuentra el núcleo de mayor entidad de esta especie, sienten preferencia por especies de árboles de tipo caducifolio y, en menor medida, coníferas. En la Dehesa de la Villa y alrededores, han elegido para nidificar grandes cedros (Cedrus sp.) donde existen varios nidos coloniales en de gran tamaño.

Recordando los datos en Madrid sobre esta especie, decir que fue citada por primera vez en 1985 (Pascual y Aparicio 1990), y en 1993 (Barrio y de Juana 1993) se observa un grupo reproductor importante en la Casa Campo. Actualmente está instalada en muchas otras zonas y parques de Madrid. La teoría que puede explicar la expansión de esta especie, se basa en que en los años 80 del pasado siglo, fue una especie que se vendía en abundancia como mascota familiar y por su asequible precio. Por su impacto sonoro debido a sus estridentes reclamos y voces, debieron ser soltadas en parques y zonas de Madrid en gran cantidad. Esto unido a ser una especie generalista, de gran adaptación y en un clima no desfavorable, es lo que ha favorecido el éxito de su expansión actual.


Serie Conoce las aves de la Dehesa de la Villa:
1 - Papamoscas cerrojillo
2 - Curruca capirotada
3 - Petirrojo europeo
4 - Lavandera blanca
5 - Mosquitero común
6 - Reyezuelo listado
7 - Golondrina común
8 - Vencejo común
9 - Pito Real
10 - Mochuelo europeo
11 - Cotorra argentina
12 - Mito
13 - Colirrojo tizón
14 - Verdecillo
15 - Mirlo común
16 - Carbonero garrapinos
17 - Herrerillo capuchino
18 - Paloma torcaz
19 - Gorrión común