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Botánica para todos en la Dehesa de la Villa (III)

14 de febrero de 2011

Sobre la floración de los cipreses, Cupressus sempervirens, y otras cupresáceas.

De la mano de Andrés Revilla, amenas lecciones de la serie Botánica para todos en la Dehesa de la Villa, en esta ocasión sobre la floración de los cipreses.

"Cuando digo a mis amigos que tengo unos días de alergia desde mediados de enero hasta bien entrado febrero, es normal que se extrañen pues todos asociamos la alergia al polen con la primavera.

Las cupresáceas en este sentido van por libre y se adelantan a casi todas las especies. Los cipreses producen millones de partículas de polen en cada árbol. A veces, cuando el viento sopla racheado, es posible ver nubes amarillas abandonando el árbol y ascender con el viento hasta dispersarse. Van en busca de alguna flor femenina madura para fecundarla. El ciprés tiene una polinización anemófila, de anemo -aire- y fila -amiga-. Sin viento no habría cipreses.

El polen del ciprés es muy ligero y se mantiene en suspensión en el aire hasta que va cayendo poco a poco o llueve. Cuando lo respiramos un día tras otro nos va inflamando las mucosas hasta que empiezan las rinitis características de los alérgicos. La Dehesa “da” menos alergia en primavera porque el polen de los pinos es más pesado y cae pronto al suelo. Es característico verlo acumulado en charcos o en los cristales de los coches, pero ya hablaremos de ellos en otra entrega.

El ciprés común, abundante en la Dehesa de la Villa, presenta en el mismo pie o árbol tanto flores femeninas como masculinas. La masculina está ahora muy visible, en el ápice de las ramillas, como pequeñas piñas amarillentas. La femenina también está abierta, pero es más difícil de ver y aparece en menor proporción. De la femenina se formarán en un lento proceso de dos años las famosas bolas del ciprés, los gálbulos, un tipo de cono propio de la familia que se abre con el tiempo seco para liberar las semillas aladas.

A la izquierda, conos masculinos del ciprés. A la derecha, conos femeninos maduros.
(Fotos: Dept. Biología UPM; fecha desconocida; www.arbolesyarbustos.com)

Hay otras cupresáceas presentes en nuestro inmenso bosque, son los enebros y las tuyas.

Los enebros presentan las flores femeninas y masculinas separadas en árboles diferentes, son dioicas, de di -dos- y oikos-casa-, dos casas. El ciprés es monoico. Los enebros presentan además una serie de caracteres propios de su género, Juniperus, muy curiosos de observar.

Todos conocemos la característica hoja diminuta e imbricada de los cipreses. Es la misma hoja que presentan algunos juníperos, como las llamadas sabinas. Otros juníperos, como el enebro común o el enebro chino, de porte rastrero y ramas azuladas, presentan hojas aciculares, como pequeñas agujas. Este tipo de hoja era la común a todos los enebros primitivos, la menos evolucionada. La podemos descubrir en ramas jóvenes de algunas sabinas o en pequeñas tuyas. Son hojas que nos recuerdan cómo eran esas especies hace millones de años, tenían hojas aciculares.

Rama de enebro con hojas aciculares, punzantes.
(Foto: Dept. Biología UPM; fecha desconocida; www.arbolesyarbustos.com)

Incluso el ciprés y la arizónica, Cupressus arizonica, presentan esas hojas primitivas escondidas entre sus ramas. Si sembramos semillas de ciprés veremos que las primeras hojas que se forman en la joven planta son aciculares. Luego empiezan a salir las escuamiformes, con forma de escama. Llamamos a estas hojas antiguas hojas atávicas. Nos ayudan a entender la evolución y las relaciones entre las diferentes especies.

Como vemos, todo tiene un porqué y en estas líneas os ayudaremos a descubrirlo.
Hasta la próxima cita."


Serie Botánica para todos en la Dehesa de la Villa:
- I - Flores y semillas de olmos y fresnos
- II - Forsitia o campanilla china
- III - Floración de los cipreses
- IV - Floración de los almendros y los ciruelos rojos
- V - Floración de las praderas
- VI - Los pinos de la Dehesa
- VII - Veronica chamaepithyoides: planta desaparecida
- VIII - Cedros
- IX - Encinas
- X - Madroños
- XI - Retamas
- XII - Acacias
- XIII - Pinos caídos en la Dehesa de la Villa
- XIV - Álamos

2 comentarios:

J. J. Guerra Esetena dijo...

Felicitaciones nuevamente por la sección! Hace poco me quedé sorprendido porque un amigo me dijo que tenía alergia. No daba crédito. Ahora lo he entendido perfectamente. Muchas gracias!!

Amigos de la Dehesa dijo...

La verdad, Jesús, es que con estos artículos de Andrés estamos aprendiendo todos muchas cosas de botánica, incluidos nosotros. Nos alegra que te haya gustado esta nueva entrega; esperamos seguir viéndote por aquí a menudo.

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