Blog de la Asociación Cultural Amigos de la Dehesa de la Villa
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La transformación parcial de la Dehesa de la Villa en parque urbano, 1969 – 1974

30 de junio de 2011

Sobre las primeras grandes obras de ajardinamiento de la Dehesa de la Villa y otras actuaciones realizadas entre 1969 y 1974.

Unas fotografías sin fecha ni localización cedidas por Isabel González, responsable de la Unidad de Parques Históricos y Especial Protección del Ayto. de Madrid, (entidad gestora de la Dehesa), suscitaron nuestra curiosidad: tras estudiarlas e investigar en hemerotecas y archivos, llegamos a la conclusión de que se trataba de imágenes de las obras de transformación de la Dehesa realizadas a finales de los años 60 y principios de los 70, en las que se llevaron a cabo diferentes trabajos de remodelación y ajardinamiento (escaleras, muretes de contención, zonas de césped, conducciones de agua, paseos, barandillas...).

El tema nos pareció de interés para este blog pues si bien la Dehesa de la Villa ha sufrido con posterioridad numerosos proyectos y obras de urbanización y ajardinamiento, esas primeras actuaciones convirtieron la Dehesa en el paraje mixto que es hoy en día, con zonas de parque y zonas de bosque, configurando, en gran medida, el aspecto que actualmente presenta.

Imagen de la Dehesa recién terminadas las obras donde pueden observarse los muretes, las escaleras, las barandillas de madera y las zonas de césped
(Foto: autor no especificado, Villa de Madrid, 1970; Memoria de Madrid)

Propósito y justificación del proyecto.
Según consta en el expediente de las obras consultado en el Archivo de Villa, la Dehesa, que acababa de ser acotada por el Ayto. de Madrid en enero de 1968 (con los mojones de granito que actualmente pueden contemplarse en diferentes lugares de la propia Dehesa y las colonias de la Policía y Valdezarza), presentaba grandes deficiencias y carencias: taludes de pendientes pronunciadas que implicaban gran riesgo de erosión y peligro para los visitantes; numerosas zonas despobladas, repletas de cárcavas y agujeros; ausencia de instalaciones y mobiliario para el esparcimiento de los vecinos, etc.

Imagen de la carretera de la Dehesa de la Villa antes de las obras. A la izquierda puede apreciarse uno de los taludes a que hacíamos referencia.
(Foto: S. Yubero, 1954; Archivo Regional CAM)

Se justificaba así la necesidad de un “adecentamiento y embellecimiento de este Parque, que es uno de los más extensos y frecuentados por el vecindario de Madrid”. El proyecto, a cargo de la Dirección de Parques y Jardines, contemplaba diferentes actuaciones de mejora: suavización, ajardinamiento y protección de los taludes con barandillas; instalación de riego para atender las zonas verdes; colocación de “fuentes de beber ya que no existe más que una”; creación de paseos y escaleras que faciliten al público el desplazamiento por el parque; establecimiento de miradores “para que el público pueda contemplar las deliciosas vistas que desde allí se divisan”; instalación de juegos infantiles y zonas deportivas en las explanadas; dotación de mobiliario (mesas-banco, bancos, papeleras)... todo ello con el propósito, al mismo tiempo, de “conservar íntegramente el aspecto rústico forestal del Parque”.

La financiación de las obras se realizó con cargo a los fondos de la Junta Administradora del Recargo de la Décima para la prevención del paro obrero, a los que se destinaba el 10% de la contribución rústica como medida para la lucha contra el paro. Durante los años 60, a pesar del “desarrollismo” el desempleo se había duplicado y era frecuente que se realizaran obras públicas con cargo a estos fondos para tratar de paliarlo. De ahí que en el expediente de obras de la Dehesa, junto con la firma de Arias Navarro, alcalde de Madrid por aquel entonces, se diga que debe “certificarse que el 50% [del presupuesto], como mínimo, se destina a mano de obra”.

El proyecto se dividió en varias fases. Las dos primeras, las más importantes, tuvieron lugar entre 1969 y 1970, extendiéndose posteriormente hasta 1974 con otras dos fases y actuaciones menores.

Vistas aéreas comparativas de la Dehesa a mediados de los años 60 y en 2010. En azul, el perímetro aproximado de la zona de actuación de la Fase I; en amarillo, el de la Fase II.
(Mosaico ortofotomapas 1961-67 y Ortofotomapa Madrid capital 2010; Planea CAM)

I Fase.
La primera fase de las obras, con un presupuesto de 1,2 millones de pesetas, comenzó en julio de 1969. La actuación tenía un carácter forestal y se centró en la zona que bordea la antigua carretera entre Francos Rodríguez y Puerta de Hierro (en aquel entonces, carretera M-600). Dicha zona se encontraba muy erosionada, con taludes de gran pendiente y cárcavas profundas. La vegetación, escasa, estaba formada predominantemente por matorrales y malas hierbas.

Se suavizaron las pendientes de los taludes, para lo cual hubo que remover más de 40.000 m3 de tierra. Asimismo, se construyeron muros de contención, con adoquín de cara vista pulimentada y rematados con piedras calizas para no alterar el aspecto rústico de la zona. Al cambiar las pendientes de los taludes, algunos árboles resultaron afectados, quedando sus raíces expuestas al aire. Para protegerlos, se construyeron pequeños muros, iguales a los anteriores, que además de proteger las raíces servían para contener las tierras.

Para fijar las tierras, se plantaron arbustos ornamentales y se sembraron de césped todos los taludes; en total, unos 9.500 m2.

En la zona de la Curva de la Muerte, se crearon rocallas con plantas vivaces, arbustos y distintas variedades de coníferas bajas, para darle colorido.

Fotografía de las obras en la zona de la Curva de la Muerte, donde pueden observarse los muros de contención de taludes y los muretes de protección de los árboles. Nótese igualmente el camino ancho de arena que asciende por la ladera. Como puede comprobarse en el plano aéreo de 1961-67, corresponde a la prolongación de Francos Rodríguez que, por aquella época, cruzaba por mitad de la Dehesa.
(Foto: autor desconocido, entre 1969-70; cedida por I. González)

En la parte alta de los taludes se adecuó el paseo a lo largo de los 750 m colindantes con la carretera, y se instalaron talanqueras rústicas de madera como protección. El paseo se culminó con el mirador que actualmente todos conocemos.

Imagen de uno de los quioscos que había alrededor del nuevo paseo paralelo a la antigua carretera. Al fondo, a la izquierda, pueden apreciarse las barandillas de madera.
(Foto: autor desconocido, entre 1969-70; cedida por I. González)

Adicionalmente, se crearon otros paseos, en los que se procuró no recargar demasiado la jardinería y respetar el carácter forestal de la Dehesa. Los trabajos se completaron con una red de riego (1.400 m de tuberías y 57 bocas de riego), y la instalación de 100 mesas-bancos, 200 bancos de medio tronco además de otro mobiliario urbano (papeleras, fuentes, juegos infantiles, etc.).

Fotografía de uno de los nuevos paseos realizados en la Fase I, donde puede apreciarse la coexistencia de zonas ajardinadas con zonas forestales y las nuevas barandillas de madera instaladas. Resulta curioso igualmente el cartel de prohibición de paso de caballos: ¿tantos pasarían que hubo que prohibirlo?
(Foto: R.M. González Martínez, 1971; Archivo fotográfico CAM)

II Fase.
La segunda fase de actuación, con un presupuesto de 2,6 millones de pesetas, se desarrolló en la parte posterior de La Paloma y la Colonia de la Policía, lindando con las actuales calles Alcalde Martín de Alzaga y Antonio Machado. Como curiosidad, diremos que, por aquel entonces, Martín de Alzaga hacía sólo unos meses que se denominaba así y era todavía más conocida por su antiguo nombre de Camino del Quemadero; por su parte, Antonio Machado no existía como tal calle, sino como el trazado de la línea de tranvías y Camino a Peña Grande.

En esta zona, el terreno era diferente al de la Fase I, pues se encontraba completamente desprovisto de arbolado. No obstante, al igual que en la zona anterior, abundaban los taludes pronunciados y enormes socavones, en este caso llenos de escombros, seguramente provenientes de la construcción de las colonias de la Policía y Valdezarza que había comenzado unos años antes.

Como ya ocurrió en la zona forestal, los trabajos requirieron grandes movimientos de tierras para suavizar los taludes y en las zonas despobladas se hizo una plantación de alrededor de 5.000 árboles.

En general, se transformó toda la zona en un gran parque público: se crearon rodales con plantas de monte olorosas (tomillo, lavándulas, jaras, romero, etc.) y diversas especies de vivaces, se crearon paseos con macizos de césped en los que se insertaron manchas de flor; se construyeron escaleras rústicas y muros de contención, etc.

Imagen de las obras de la Fase II recién terminadas, donde pueden apreciarse los paseos reformados, los árboles recién plantados y una de las papeleras instaladas. La esquina del edificio que aparece en primer término, a la derecha, corresponde a la torre, hoy enfoscada de blanco, que hace esquina con la calle Artajona. La vía asfaltada entre la torre y el camino de arena es la calle Martín de Alzaga.
(Foto: autor desconocido, entre 1969-70; cedida por I. González)

Al mismo tiempo, se trató de mantener algo del carácter forestal del conjunto de la Dehesa, para lo que se plantaron grandes pinos y árboles de sombra (arces, plátanos, olmos, chopos, arizónicas...).

Otra imagen de las obras, en estado menos avanzado, correspondiente a la zona más forestal de la Fase II (parte trasera de La Paloma y la colonia de la Policía).
(Foto: autor desconocido, entre 1969-70; cedida por I. González)

Al igual que en la zona de la Fase I, se instaló riego (más de 1.600 m de tuberías y 59 bocas de riego) y mobiliario urbano (bancos rústicos, bancos-mesas, papeleras, juegos infantiles...).

Parque infantil instalado en la planicie entre Antonio Machado y la tapia de La Paloma, que puede intuirse a la izquierda de la imagen. Los aparatos, de hierro, no cumplirían ninguna de las normativas de seguridad para parques infantiles vigentes hoy en día, pero seguro que muchos de nuestros lectores recordarán haber jugado en ellos...
(Foto: R.M. González Martínez, 1971; Archivo fotográfico CAM)

En total, entre las dos zonas se instalaron 12 fuentes y 139 aparatos de juegos infantiles. Asimismo, se niveló un campo de fútbol existente (creemos que el actual campo de S. Federico) que fue cercado por una barandilla metálica.

Diversas imágenes que nos muestran todos los cambios introducidos en la Dehesa recién terminadas las obras.
Arriba: a la izquierda, el paseo paralelo a la antigua carretera, en el que puede verse uno de los nuevos bancos, las barandillas de madera y una fuente. A la derecha, el mirador sobre la Curva de la Muerte, con las barandillas y bancos.
Debajo: izquierda, otro de los aparatos de juegos infantiles. En el centro, panorámica de la esquina de las calles Alcalde Martín de Alzaga y Antonio Machado; las escaleras son las mismas que existen actualmente enfrente de la calle Artajona. A la derecha, una mujer haciendo punto en una de las nuevas mesas-banco y, delante, una de las papeleras.
(Fotos: S. Yubero, 1970; Archivo Regional CAM)

Actuaciones posteriores.
Aunque concluidas unos meses antes, las obras de estas dos primeras fases se inauguraron oficialmente el 18 julio de 1970 (nótese la coincidencia con la festividad del Alzamiento Nacional). Con posterioridad, se desarrollarían las fases tercera y cuarta (entre 1971 y 1974, con un presupuesto de casi 4 millones de pesetas cada una) y la instalación de alumbrado en las zonas ajardinadas (1974, con presupuesto de 1,3 millones de pesetas).

También como parte del proceso de remodelación, el Ayuntamiento dictó una orden en 1972 para que los merenderos fueran remozados, quizá porque su imagen no encajaba con el nuevo look de la Dehesa. Su aspecto cambió enormemente, pasando a ser de madera y con un aire más moderno.

A la izquierda, imagen de uno de los merenderos típicos que había instalados en la Dehesa antes de la remodelación. (Foto: autor desconocido, entre 1969-71; cedida por I. González)
A la derecha, aspecto de uno de los nuevos quioscos conforme a la nueva normativa. (Foto: Luis Ramírez, 1972; ABC)

Para concluir, insertamos una fotografía de la misma serie de las obras que no hemos sido capaces de ubicar. Agradeceremos a nuestros lectores cualquier pista que nos proporcionen sobre el lugar de la Dehesa en el que pudo haber sido tomada.

(Foto: autor desconocido, entre 1969-70; cedida por I. González)

¿Tienes fotografías antiguas de la Dehesa y sus alrededores?
Si tienes alguna fotografía antigua de la Dehesa o alrededores y quieres que la publiquemos, o si desconoces dónde está tomada y quieres que te ayudemos a situarla, envíanos un mensaje a través de nuestro formulario de contacto.

Bibliografía:
- Nachón, M. L. (1970): Transformación de la Dehesa de la Villa

El ciclo de la naturaleza en la Dehesa: Invierno

19 de junio de 2011

Sobre los cambios estacionales en la Dehesa de la Villa: invierno

Podría parecer que recordar el invierno no es lo más apropiado a estas alturas del año, cuando apenas faltan unos días para que entremos de pleno en el verano. Pero nos faltaba el invierno para completar los vídeos sobre los cambios que pueden apreciarse en la Dehesa de la Villa a lo largo de las estaciones.

Con esta cuarta entrega damos por finalizada la serie que sobre el ciclo de la naturaleza hemos venido publicando durante el último año. Para saber más sobre los ciclos de la naturaleza en la Dehesa de la Villa, recomendamos la Guía de la Dehesa de la Villa, de Emilio Blanco y José Monedero, que puede descargarse desde nuestro blog.

Fotografías y montaje vídeo: F. Lorca

En el invierno, los árboles han perdido sus hojas caducas y el día, frío y denso, acorta las horas de luz. Abundan las heladas y el paseo sosegado llama al refugio. Ocasionalmente, llega la nieve para vestir de blanco el pinar y luego, lentamente, el sol vuelve a ganar minutos y la vida gélida comienza a desperezarse con las primeras flores.

Para saber más sobre los ciclos de la naturaleza en la Dehesa de la Villa, recomendamos la Guía de la Dehesa de la Villa, de Emilio Blanco y José Monedero, que puede descargarse desde nuestro blog.

El ciclo de la naturaleza en la Dehesa:
- Primavera
- Verano
- Otoño
- Invierno

Botánica para todos en la Dehesa de la Villa (VII)

12 de junio de 2011

Séptimo capítulo de la serie Botánica para todos en la Dehesa de la Villa, en el que Andrés Revilla se ocupa de una planta vista hace más de 80 años en los alrededores de la Dehesa de la Villa.

Se busca planta desaparecida en 1929: Veronica chamaepithyoides.

(Foto: E. Rico, F. Amich; Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España, 2008)

La Dehesa sigue siendo una fuente de sorpresas. Hoy atacamos con una plantita de difícil observación de la cual en la actualidad sólo se conoce una población en Segovia formada por menos de veinte ejemplares y que raramente fructifican.

Nuestra planta enriquecía un día el complejo hábitat de la Dehesa . Hemos visto en otras ediciones cómo la Dehesa aportaba a la ciencia numerosas y valiosas especies. Esta verónica fue una de ellas.

Identificación:
Planta anual de 2-16 (24) cm, erecto, ramificado, con pelos cortos, cubierto casi por las hojas. Rabillo de la flor casi inexistente, flores azules muy pequeñas en racimo terminal.
Se diferencia del resto de verónicas por la forma de las hojas, con lóbulos muy profundos. Florece entre abril y mayo.

Distribución:
Nos encontramos ante un endemismo de la península Ibérica, es decir, solo se la conoce en nuestro territorio. En el real Jardín Botánico de Madrid hay un montón de pliegos de herbario (MA 112039) de muestras recogidas en la Dehesa de la Villa en 1929 junto al acueducto de Amaniel. Aquello eran entonces merenderos y huertas, lo que facilitó su herborización.

- Citada en Dehesa de la Villa en 1929 (MA 112039)
- Citada en Alcolea de las Peñas (Gu): Veronica chamaepithyoides Lam.
LLANSANA, 1984 (Alcolea de las Peñas, MACB 13882) Listado de Plantas vasculares de Guadalajara. M.A. Carrasco, M.J. .Maciá & M. Velayos.

Imagen aérea de los años 20 de la zona del antiguo estadio Metropolitano. Al fondo puede distinguirse el acueducto y la denominada Vega de Amaniel con sus huertas, donde fue encontrada la Veronica chamaepithyoides.
(Foto: autor desconocido, 1925; Urbanity)

Dos imágenes de los años 50-60 del acueducto de Amaniel en las que aún pueden observarse las huertas que lo rodeaban. Hoy en día es el trazado de la Avda. Pablo Iglesias.
(Foto izqda: J.L. Berzal; Foto dcha: Aurelio)

Hasta la próxima cita."

Actualización 12-diciembre-2011.
Recientemente, Julián García Muñoz, con el asesoramiento de Enrique Rico, recogió semillas en Guadalajara, donde queda la última población viva de la Veronica chamaepithyoides y ha logrado en el vivero/invernadero de la fundación APADRINA (en la Finca de Solanillos) reproducir la especie. Con esto han conseguido cientos de semillas y alguna reintroducción en las inmediaciones de esta última población. Esto ha supuesto la salvación de la muy segura extinción de una especie endémica de la flora ibérica. Incluimos a continuación imágenes de Veronica chamaepithyoides, algunas de las cuales han sido tomadas en el vivero de APADRINA. Más detalles en Arba bajo Jarama.


(Álbum de Unos y otros, Picasa Web)


Serie Botánica para todos en la Dehesa de la Villa:
- I - Flores y semillas de olmos y fresnos
- II - Forsitia o campanilla china
- III - Floración de los cipreses
- IV - Floración de los almendros y los ciruelos rojos
- V - Floración de las praderas
- VI - Los pinos de la Dehesa
- VII - Veronica chamaepithyoides: planta desaparecida
- VIII - Cedros
- IX - Encinas
- X - Madroños
- XI - Retamas
- XII - Acacias
- XIII - Pinos caídos en la Dehesa de la Villa
- XIV - Álamos

Fauna en la Dehesa de la Villa - Diario de campo: Mayo y junio

6 de junio de 2011


Nueva entrega de los cuadernos de campo de Pepe Monedero sobre la Fauna en la Dehesa de la Villa, en los que nos describe la naturaleza de la Dehesa a lo largo de los meses.
Foto: J. Monedero, 2011

"Marzo ventoso y Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso. Al mes de Mayo se le conoce como el mes de las flores. En la Dehesa de la Villa, y si el tiempo ha sido generoso y ha llovido bastante en los meses anteriores, se produce una explosión de plantas con flores que hacen que sea uno de los meses con más variedad de colores y tonalidades. Además siguen aumentando las horas de luz y el sol calienta cada vez con más fuerza, esto anima no sólo a las personas sino también al resto de seres vivos a tener cada vez más actividad y durante más tiempo.

Foto: J. Monedero, 2011
En el mes de Mayo acabarán de cubrirse de hojas los árboles más tardíos. Los pastos naturales están verdes y las plantas herbáceas alcanzan unos de los momentos de máximo desarrollo. Se dispersa el polen de los pinos piñoneros y se pueden apreciar en el suelo grandes manchas amarillas producidas por la gran cantidad que sueltan los pinos. Es tal el volumen de polen que se produce, que hasta en los alféizares de las ventanas de las casas de los alrededores de la Dehesa se acumulan visibles cantidades. Para los alérgicos, sobre todo los que lo sean a las gramíneas, este es el mes en que se darán con más intensidad los síntomas propios de este tipo de alergia, sobre todo a finales de mes que es cuando predominan estas plantas y en muchas zonas de la Dehesa se aprecian extensas zonas con espigas que inundan todo el paisaje.

Fotos: J. Monedero, 2011
Es un momento muy propicio para los insectos polinizadores, que se encuentran en uno de los meses de más actividad, como abejas, abejorros, mariposas, etc. que cumplen un importante papel como polinizadores de numerosas plantas, pues sin su intervención tendrían serios problemas en la fecundación necesaria para perpetuar la especie. Muchos de estos insectos los podremos ver realizando la cópula. Es un mes excelente para observar las muchas especies de mariposas que se dejan ver por la Dehesa, constituyendo muchas de ellas las primeras generaciones de algunas especies. También en las zonas donde hay chumberas, especie foránea que no es propia de estas latitudes, se pueden observar los típicos nidos de una especie de avispa habitual en la Dehesa.

En mayo empieza la floración de la retama y también del ailanto. En las retamas se pueden apreciar grupos de pulgones que están guardados por hormigas llamadas pastoras. Estas hormigas son llamadas así por cuidar de grupos de pulgones defendiéndoles de posibles ataques de depredadores, como mariquitas y otros insectos. A cambio de esta protección, las hormigas se alimentan de una especie de melaza que producen los pulgones.

Los reptiles como lagartijas y salamanquesas, están también en uno de los periodos de máxima actividad, teniendo en cuenta que es un periodo donde el alimento abunda debido a la explosión de vida que se produce en estas fechas.

Foto: J. Monedero, 2011
Muchas aves han acabado o están acabando de sacar adelante sus polluelos, sobre todo a finales de mes, y se observa un incesante ir y venir de los padres aportando comida a los cada vez mas voraces pollos. Es el caso de aves residentes como mitos, carboneros, herrerillos, gorriones, etc. de las que ya se pueden observar los primeros pollos volantones del año, y ver volando a las familias todavía juntas, hasta que se independicen los jóvenes del año de sus padres. Hay que destacar por lo menos dos parejas de cernícalos en los alrededores de la Dehesa.

De las muchas de las aves que están criando en esta época en la Dehesa, gran parte son insectívoras y otras, a pesar de no ser exclusivamente insectívoras, durante la reproducción aprovechan la gran cantidad de insectos e invertebrados de todo tipo que abundan en estas fechas, para dar de comer y sacar adelante sus pollos. Esto contribuye en gran medida a controlar las numerosas poblaciones de insectos, que de no ser reguladas por estas aves podrían dar lugar a plagas con graves consecuencias en muchos casos para las plantas y el equilibrio natural. No debemos olvidar también a los murciélagos, incansables comedores de insectos, que junto con las aves insectívoras y muchos reptiles, contribuyen a regular muchas poblaciones de insectos. Por la importante labor que desarrollan para mantener el equilibrio natural, recordar que están protegidos tanto lo murciélagos como todas las aves insectívoras y muchos de los reptiles, en todo el territorio nacional.

Foto: J. Monedero, 2011
Este mes, y sobre todo este año que ha llovido bastante durante la Primavera, para los aficionados a la micología, es un buen momento para descubrir y observar muchas especies de hongos en la Dehesa.

En el mes de Junio y según vaya avanzando el mes, la insolación aumenta cada vez más y el calor va agostando la flora, y lo que era un manto verde lleno de colorido por la multitud de flores allí existentes, se va transformando en un tono más amarillento, el color de la paja seca. Empieza a ser cada vez más patente el dominio de los cardos. No obstante, sigue siendo una época donde muchas aves, sobre todo las estivales que empezaron la cría más tarde, están acabando de sacar adelante sus polluelos.

Los caminos de las hormigas se hacen cada vez más patentes, y los hormigueros se empiezan a llenar de semillas a su alrededor. Siguen siendo buenos tiempos para todo tipo de invertebrados e insectos, y para todas las especies que se alimentan de ellos.

Florecen las adelfas y algunas otras especies de plantas ornamentales tardías. Por estas fechas maduran los almendrucos.

Los estudiantes de todas las edades están en plena actividad con los exámenes, y a final de mes acabarán las clases, tanto para ellos como para muchas otras personas el periodo de vacaciones está cerca.

En este mes se dan los días con mayor horas de luz solar, y a finales del mes se produce el solsticio de verano, época en donde desde tiempos remotos se celebran y han celebrado en muchas culturas fiestas de todo tipo. En España es tradicional la noche de San Juan, donde se hacen hogueras y se realizan ritos que se pierden en las noches de los tiempos.

Esto que se ha descrito en estas líneas, como en los capítulos anteriores, es una pequeña pincelada de lo que podemos observar en estos meses del año. No obstante, si somos observadores y tenemos paciencia, podremos descubrir muchas más cosas de las aquí comentadas que nos brinda la Naturaleza en esta zona de Madrid que es la Dehesa de la Villa."


Serie Fauna en la Dehesa de la Villa - diario de campo:
- Enero - febrero
- Marzo - abril
- Mayo - junio
- Julio - agosto
- Septiembre - octubre
- Noviembre - diciembre

La Fiesta del Árbol: historia y celebraciones en la Dehesa de la Villa

29 de mayo de 2011

Sobre la Fiesta del Árbol y su relación con las actuales plantaciones vecinales en la Dehesa de la Villa.

A primeros de año publicábamos en estas páginas un reportaje gráfico sobre la plantación vecinal 2011 en la Dehesa de la Villa. Indicábamos allí que estas plantaciones eran herederas, de alguna forma, de la Fiesta del Árbol, que tuvo su esplendor desde finales del S. XIX hasta bien entrado el S. XX, cuando se celebraba anualmente en numerosas ciudades españolas y de otros países. En este artículo recogemos una síntesis de la historia de la fiesta y de las que se celebraron en la Dehesa.

Los niños del Asilo de la Paloma haciendo plantaciones durante la Fiesta del Árbol de 1915 de la que hablaremos más adelante.
(Foto: Salazar, Mundo Gráfico, 1915; Hemeroteca BNE)

Los orígenes.
"El árbol es en muchas culturas y también en la moderna conciencia ambiental un símbolo privilegiado de la relación respetuosa, admirativa, a veces reverencial, del hombre con la naturaleza. El árbol es también símbolo de la vida, que, bajo la perspectiva científica de la evolución, crece, se desarrolla y se ramifica en todo lo que hoy llamamos biodiversidad" (Santos Casado).

La mayoría de fuentes consultadas sitúan el origen de la fiesta en Villanueva de la Sierra (Cáceres) en 1805, cuando el párroco D. Ramón Vacas Roxo convocó, para el martes de Carnaval, a los clérigos, maestros, autoridades y todo el pueblo a plantar álamos en el ejido del pueblo y en una arroyada; la convocatoria, secundada por el alcalde, devino en tres días de fiesta acompañados de música y vino gratis para los asistentes.

Sin embargo, en la página web de los Amigos de la Ciudad de Mondoñedo hemos encontrado un curioso artículo que establece que fue allí donde se realizó la primera Fiesta del Árbol, casi doscientos años antes. Se basan para ello en los estudios del historiador Francisco Mayán Fernández quien encontró en el archivo municipal un acuerdo de 24 de enero 1569 que decía “que los vecinos desta cibdad traigan para en otro día de san blas a el Campo de nuestra señora de los rremedios y planten en el cada vno tres árboles diferentes e que sean de dar fruta so pena que el que faltare de las traer y plantar pague por cada árbol medio rreal para que a su costa se puedan traer e plantar”; así pues, su plantación debió realizarse en la festividad de San Blas, a principios de febrero de 1569.

Izqda.: rótulo de la calle Fiesta del Árbol (www.pueblos-espana.org) y monolito en conmemoración de bicentenario de la Fiesta del Árbol (Turismo Rural Extremadura www.ruralex.es) en Villanueva de la Sierra.

Dcha.: monolito conmemorativo de la festividad del árbol en la ciudad de Mondoñedo. El texto dice “hizo esta alameda y celebró en ella la primera Fiesta del Árbol en España en el siglo XVI, luis de luaces y labrada, regidor de Mondoñedo...”
(Foto: M. Fernández; www.floracantabrica.com)


Sea como fuere, y si bien hay registro de acontecimientos posteriores similares en otros lugares de España (1817, en León; 1840, en una ciudad sin especificar...) parece que no hubo una continuidad en la fiesta como tal. Sería a partir de una celebración en Estados Unidos en 1872, promovida por un tal Sterling Morton, ciudadano de Nebraska, cuando se instituyó el Arbor Day y el ejemplo comenzó a imitarse, primero en España en 1896, y luego en Italia, 1902, en Irlanda, 1904, y casi al mismo tiempo, en Inglaterra y la mayor parte de países de Europa y América.

La Fiesta del Árbol no fue la única actividad surgida a raíz del ambiente “ecologista” y la preocupación higiénico-sanitaria de la época de finales del S. XIX y comienzos del XX, sino que fue una más dentro de un conjunto de iniciativas interrelacionadas y simultáneas que surgieron en toda Europa (escuelas al aire libre y escuelas bosque, granjas-escuela, escuelas del mar, sociedades protectoras de animales y plantas, ciudades-jardín, campos de experimentación agrícola, excursionismo, etc.).

La institucionalización de la Fiesta del Árbol en España.
La primera “Fiesta del Árbol” así denominada se realizó en Madrid el 26 de marzo de 1896, organizada por la Diputación y el Ayuntamiento y patrocinada por la reina regente, María Cristina. La prensa de la época se hacía eco de lo excelente que era “trasplantar a nuestro país la idea americana del Arbor-Day” y recogió amplios reportajes sobre la plantación, realizada en el denominado Cerro del Centinela, cerca del barrio de Prosperidad: en medio de un ambiente festivo, con reparto de meriendas incluido, acudieron alrededor de 40.000 personas, entre ellos, más de 2.000 escolares y todo tipo de autoridades incluyendo las infantas Dª Isabel y Dª Eulalia en representación del rey, que no pudo asistir por hallarse enfermo. Un estudio detallado de esta jornada puede encontrarse en Historias de Hortaleza.

Diferentes imágenes de la Fiesta del Árbol de 1896, plantando los árboles (1), esperando la merienda (2) y vista general del Cerro del Centinela (3).
(Grabados: Comba, La Ilustración Española y Americana, 1896; Hemeroteca BNE)

La Fiesta del Árbol también sirvió para ironizar sobre los problemas y personajes políticos de la época.
(Grabado: Cilla, Nuevo Mundo, 1896; Hemeroteca BNE)

Pero el verdadero instaurador de la Fiesta del Árbol en España fue el ingeniero Rafael Puig y Valls, con la fundación en 1898 de la Asociación de los Amigos de la Fiesta del Árbol, cuyo objetivo era fomentar la repoblación del arbolado y proteger las aves insectívoras. Esta sociedad publicó a partir de 1900 la “Crónica de la Fiesta del Árbol”, un boletín con noticias de toda España en torno a la celebración y fuente de información esencial para seguir su evolución.

Un Real Decreto de 11 de marzo de 1904, promovido por el Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas reconoce que, aun estando la fiesta establecida y extendida en España por iniciativa popular, el Gobierno debe apoyarla oficialmente y dotar los medios suficientes para que llegue a todos los pueblos por la conveniencia de repoblar la zona forestal española y por sus fines educadores. El decreto fijaba las condiciones para la creación de Juntas locales formadas por los Ingenieros Jefes de los distritos forestales y recomendando la participación en ellas del párroco, el médico, el maestro y los alcaldes por tener “todos ellos una predicación especial en esta obra”. Estimulaba, igualmente, las plantaciones con premios y recompensas: por cada quinientos pies que prosperen, 50 ó 75 Pts., según si las semillas y plantones se hubieran obtenido gratuitamente o “adquirido del comercio”; recompensas honoríficas a Asociaciones y particulares participantes; menciones de mérito para alcaldes, párrocos, médicos y maestros, etc.

Posteriormente, otro Real Decreto de 5 de enero de 1915 declaró obligatoria la celebración de la Fiesta del Árbol en cada término municipal, dejando a potestad de cada corporación la fijación de la fecha. Fijaba igualmente la obligatoriedad para el Ayuntamiento de invitar a todos los funcionarios, asociaciones, entidades y particulares residentes en el municipio y de consignar en el presupuesto anual una partida para los gastos de celebración de la fiesta, so pena de que el Gobernador no aprobase ningún presupuesto que no contemplase dicha partida.

Son numerosas las reseñas en prensa de las celebraciones de la Fiesta del Árbol a finales del S. XIX y el primer tercio del S. XX, hasta la Guerra Civil. Después, la fiesta languideció a la par que las Asociaciones de Amigos del Árbol. Algunas localidades continuaron celebrándola, aunque no siempre con la denominación de Fiesta del Árbol, pero no fue hasta mediados de los años 60 que fue retomada de forma significativa, especialmente en aquellas localidades que habían tenido más tradición. En la actualidad, continúa celebrándose por iniciativas locales, de municipios, asociaciones...

La Fiesta del Árbol en Madrid y la Dehesa de la Villa.
Además de la mencionada fiesta de 1896, en Madrid se realizaron numerosas fiestas del árbol a principios del S.XX, destacando especialmente las realizadas en la primera década del siglo en la Ciudad Lineal, jornadas festivas a lo largo de varios días, con infinidad de actividades paralelas (concursos de dibujo, científico-literarios, de operaciones aritméticas y definición de palabras, campeonatos de ejercicios físicos –tiro de barra, saltos, carreras, “foot-ball”...-).

Al igual que en el resto de España, la fiesta decayó en Madrid durante la segunda mitad del S. XX para retomarse hacia finales de los 60 y principios de los 70.

Imágenes de la plantación de la Semana Popular del Árbol (1-9 diciembre, 1979) en los desmontes de la M30-Este.
(Fotos: M. López Rodríguez, Villa de Madrid, 1979; Memoria de Madrid)

Este año que se cumple el 25 aniversario de la muerte de Tierno Galván, no podemos dejar de recordar uno de sus muchos célebres bandos en el que exhortaba a los madrileños a cuidar la naturaleza y participar en la Fiesta del Árbol de 1986: "[...] Por lo cual aprovechando la ocasión de acercarse, como al cabo diremos, el día que llamamos del árbol, solícitamente esta Alcaldía invita a convecinos y transeúntes a que al común bien ayuden, pues pueden hacerlo, sin mayor esfuerzo, aplicándose con grandes ánimos a que la ciudad y la naturaleza sean amigas y no enemigas, próximas y no ajenas. Común idea, que algunos desconocen y muchos no practican, con perniciosas consecuencias, para el bienestar de todos cuantos en esta Capital y Villa moran. [...] Por último, por cabo y fin de este Bando, se convoca a los vecinos de este honrado Concejo para que celebren la Fiesta del Árbol, por lo que se suplica concurran a plantar los que el Ayuntamiento regale o los que de su propia voluntad los vecinos obsequien, con participación de todos, en especial de los niños, que aquí dicen chavales, con el propósito de que colaboren en bien de su ciudad y aprendan a querer y velar por la tan cruelmente perseguida pródiga naturaleza”.

Muchos madrileños recordarán igualmente la campaña de 1989 “Un árbol, una vida”, del por aquel entonces alcalde Agustín Rodríguez Sahagún, por la que el Ayuntamiento plantaba un árbol por cada niño que naciese y se ponía el nombre del recién nacido en una placa de cerámica a los pies del árbol; adicionalmente, a los padres se les hacía entrega de una maceta con un madroño, madroños que venían de los viveros de GREFA en Villamalea (Albacete). Cuando se anunció la campaña, se decía que esta iniciativa reemplazaba a la Fiesta del Árbol, pero la campaña fue efímera y la Fiesta se retomó con posterioridad. A pesar de lo poco que duró la campaña y de que hayan transcurrido ya muchos años desde aquello, si se busca bien aún pueden encontrarse en Madrid algunas placas de las que se instalaron entonces.

Imágenes recientes de dos placas de cerámica de la campaña "Un árbol, una vida" que todavía subsisten en Madrid.
A la izquierda, una placa descubierta a escasos cien metros de la Dehesa de la Villa, en la que aún puede leerse el nombre de la persona a la que estaba dedicado el árbol. A la derecha, otra placa encontrada en uno de los barrios de los alrededores de la Dehesa; el nombre se encuentra borrado o nunca fue escrito.
(Fotos: A. Ferrero y A. Morato, 2011)

Por lo que respecta a la Dehesa de la Villa, si bien no puede considerarse una Fiesta del Árbol como tal, tenemos un antecedente claro en la plantación de 1890 (ver Publicaciones). Con posterioridad, encontramos en 1895 un artículo de prensa que recoge el acuerdo municipal para, en adelante, celebrar anualmente y durante el mes de Noviembre, la Fiesta del Árbol en Madrid y se menciona un ensayo realizado en la Dehesa de Amaniel en tiempos del alcalde Andrés Mellado, es decir, en 1889.

Pero, sin lugar a dudas, una de las más sonadas fue la realizada en 1915, un jueves 25 de marzo por la tarde. La fiesta había sido convocada para el jueves anterior (18 de marzo) pero tuvo que ser pospuesta por el mal tiempo. A la plantación asistieron diversas autoridades, entre ellas el alcalde, Carlos Prats, y se convocó a los niños de las Escuelas Públicas de Madrid y una sección de párvulos del Hospicio.

Arriba, niños del colegio de S. Ildefonso preparando la plantación. Debajo, niñas de los colegios municipales durante la plantación.
(Fotos: R. Díez Valdezán, Gran Vida, 1915; Hemeroteca BNE)

La plantación estuvo supervisada por el jardinero mayor del Ayuntamiento, Cecilio Rodríguez. Se plantaron 1.500 pinos, en cada uno de ellos identificado el niño que lo plantó mediante una etiqueta con un número; “guardaban ellos [los niños] otra con el mismo número y al que mejor le cuide le dará, o al menos lo ha ofrecido, el Ayuntamiento un premio en metálico”. La fiesta fue amenizada por las bandas del Hospicio y del Asilo de la Paloma, que interpretó el Himno del Árbol, cantado a coro por todos los pequeños lo que “fue muy aplaudido por la concurrencia”.

Izquierda, una niña del Colegio Ntra. Sra. de las Mercedes plantando un arbolito. Derecha, el alcalde Sr. Prats, rodeado de los niños de las escuelas municipales premiados con cartillas del Monte de Piedad.
(Fotos: Salazar, Mundo Gráfico, 1915; Hemeroteca BNE)

Con posterioridad, sólo hemos podido encontrar una breve reseña de prensa de 1927 informando de la celebración de la Fiesta del Árbol en la Dehesa de la Villa para el jueves 3 de marzo de dicho año.

Desde mediados de los años 90 del pasado siglo, se retomaron en la Dehesa las plantaciones vecinales, no como Fiesta del Árbol sino con un mayor componente reivindicativo. A partir de 2008, tras el establecimiento de la Mesa de Participación Ciudadana, las plantaciones se han venido organizando conjuntamente entre el Ayuntamiento y las entidades vecinales. Estas plantaciones no se enmarcan dentro de la Fiesta del Árbol, ni se denominan como tal; pero son, en cierto modo, herederas de su espíritu, recuperando su carácter lúdico-festivo y educativo, además del ecológico.

Bibliografía:
- Casado, S. (2010): Historia de la ciencia ecológica en España
- Codorníu, R. (1915): La Fiesta del Árbol: recuerdos, datos, consejos, himnos, poesías, máximas y pensamientos
- Costa, J. (1912): El arbolado y la patria
- Crespo Gallego, H. (1926): Recuerdos, datos, consejos, poesías, himnos, máximas y pensamientos dedicados a la Fiesta del árbol y del pájaro
- Fernández, J. (2002): Educación Ambiental en España (1800 - 1975)
- Jiménez Artacho, C. (2000): Naturaleza, ecología y enseñanza en España
- Paule Rubio, A. (2005): Bicentenario de la Fiesta del Árbol en Villanueva de la Sierra (Cáceres) 1805 - 2005
- Ruiz Rodrigo, C.; Palacio Lis, I. (1999): Higienismo, educación ambiental y previsión escolar: antecedentes y prácticas de Educación Social en España (1900 – 1936)
- Solana, E. (1915): La Fiesta del Árbol: origen de esta fiesta, su organización y modo de celebrarla: discursos, poesías e himnos, para darla más realce y esplendor